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domingo, diciembre 20, 2015

La enorme mina a cielo abierto que 'devora' a una importante ciudad de Perú



La ciudad peruana de Cerro de Pasco, que es conocida como 'la capital minera del Perú' y es una de las ciudades más altas del mundo, hace un siglo fue muy desarrollada y la segunda más grande del país. Actualmente está considerada oficialmente en "emergencia ambiental", según la decisión del Ministerio de salud del país andino.

En medio de la cuidad hay un gigante hueco de casi dos kilómetros de longitud, un kilómetro de ancho y una profundidad de casi medio kilómetro, que se sigue expandiendo. El centro histórico de la ciudad, fundado a finales del siglo XVI, ya no existe, fue 'tragado' por la mina. De hecho, la perforación ya está avanzando sobre barrios construidos en los años 1960, precisamente para alejarse de la mina, señala National Geographic.

Alrededor de la mina hay una 'zona de exclusión' llena de casas abandonadas. La mina envenena con sus desechos tóxicos los lagos y los ríos, dejando a la ciudad sin agua potable. Pero aún más peligroso es el polvo dañino procedente de los desechos tóxicos de la producción minera que se amontan por la ciudad.

¿De quién es la culpa?

Fue precisamente la mina, riquísima en plata, lo que dio origen a la ciudad y su gran desarrollo, pese a su ubicación a 4.380 metros sobre el nivel del mar. A partir del inicio del siglo pasado a la ciudad llegó el ferrocarril, y con este arribaron también empresas e inversores estadounidenses que compraron la mina, donde ya se agotaba la plata, pero estaba en auge el cobre. Los siguientes 50 años, la compañia The Cerro de Pasco Corporation extrajo el metal con el método tradicional, es decir, escavando túneles debajo de la ciudad.

Pero a mediados de siglo, la producción de cobre fue sustituida por la de zinc y plomo, mientras que, en lugar de hacer túneles, los mineros empezaron a escavar a cielo abierto. En 1974 el Gobierno nacionalizó la mina, y 25 años después la vendió a la empresa peruana Volcan, que la opera hasta la fecha. Son estas tres entidades, dos empresas privadas y el Gobierno, que dejaron la 'herencia' tóxica que se amontona desde 1950 hasta ahora: el polvo de los desechos envenena a la gente.

Los más perjudicados son los niños

El 90% de los niños en Cerro de Pasco tienen niveles elevados de algún elemento químico dañino en su sangre. Más de la mitad tiene cantidades de plomo que superan por mucho los 5 microgramos por decilitro de sangre, lo que se considera un límite superior a la norma.

'National Geografic' muestra los trágicos resultados del constante envenenamiento: los niños tienen problemas de desarrollo; mientras que a unos les cuesta mucho estudiar, otros no aprenden a caminar ni a hablar. También hay niños que sufren dolores, convulsiones y disfunciones de órganos. La consecuencia más grave del envenenamiento puede ser la muerte.

¿Por qué no se van?

El problema en la ciudad se volvió urgente hace decenas de años. Ya en la década del 80, el Gobierno construyó varios barrios residenciales a 15 kilómetros de la mina para que la gente no viva cerca de ella. Pero las casas eran muy pequeñas, con superficies no superiores a los 20 metros cuadrados.

En 2006 fue aprobada una ley para desalojar la ciudad entera y construirla en un nuevo lugar, pero hasta ahora no ha habido mucho avance, tanto por falta de financiación, como por ausencia de voluntad política.

Uno de los resultados negativos de esta legislación es que la empresa privada que maneja la mina al parecer ya no se siente obligada a realizar esfuerzos para proteger a los residentes de los efectos negativos de la producción. Entre 2010 y 2014, la empresa Volcan tuvo más multas medioambientales que cualquier otra firma minera en Perú, de las cuales muchas nunca pagó, según afirma el medio.

Muchas casas en la ciudad son abandonadas y a aquellos que quieren dejar la ciudad les resulta difícil encontrar un comprador para sus hogares, pese a que los precios de los inmuebles son muy bajos.

Por otro lado, de los 70.000 habitantes de la ciudad, 1.400 trabajan para la mina, y pese a todos sus efectos negativos, aquellos que intentan cambiar la situación pueden toparse con la protesta de los propios ciudadanos, que temen por su trabajo.

La sexta parte de las ganancias de Perú son fruto de la minería, algo que explica la importancia de la mina en Cerro de Pasco. En últimos años las autoridades intentaron frenar el polvo tapando los desechos y plantando árboles en la zona árida por su altitud. Pero todos estos esfuerzos no resultaron suficientes.

(*) Fuente: RT
(**) Imagen: NGeo

miércoles, octubre 06, 2010

Foro-panel: Impactos socioambientales de la minería en Pasco y propuestas de solución



En los últimos años, en la región de Pasco se ha venido gestando una nueva expansión de la minería, en especial a causa del proyectado crecimiento del tajo abierto de la empresa Volcan (Plan L). Esto generaría una serie de impactos ambientales y sociales negativos mayores a los que ya ha venido generando dicha empresa desde su llegada, que se han sumado a los pasivos ambientales de las mineras precedentes (Cerro de Pasco Corporation y Centromín Perú). Todo esto ha convertido a Pasco en una de las regiones más impactadas y contaminadas por la “vieja” minería, sin que su población perciba los beneficios de un desarrollo integral y planificado. Ante esto, la Ley N° 29293, que declara de interés nacional la reubicación de Cerro de Pasco, es una alternativa política actualmente en curso, a la que se añade una novedosa iniciativa ciudadana.

Los 50 años de la masacre de comuneros de Rancas-Pasco a manos de la policía, al servicio de la minera norteamericana Cerro de Pasco Corporation, son otro motivo para reflexionar acerca de los impactos que conlleva la minería en su entorno social.

Objetivo general:

El foro-panel pretende describir y analizar desde un enfoque crítico y de manera multidisciplinaria los impactos socioambientales que ha generado la gran minería en Pasco, así como presentar propuestas de solución desde el Estado y la sociedad civil.


Expositores:

- Lic. Gladys Huaman, directora ejecutiva de Labor Centro de Cultura Popular: Diagnóstico de los impactos mineros en Cerro de Pasco y su entorno.
- Econ. Juan Aste, asesor del Congreso de la República y experto en minería y comunidades: Ley de reubicación de Cerro de Pasco-Ley N° 29293. Desafíos y perspectivas.
- Médico Juan Manuel Tenorio, experto internacional en salud y asesor de proyectos de desarrollo de la Asociación Comuna Koripampa: Un proyecto de ciudad saludable en Pasco.


Panelistas:

- Economista Félix Bedoya, Presidente de la Comisión Interinstitucional Ley N° 29293.
- Geólogo Rafael Belaunde
- Periodista Glatzer Tuesta, IDL Radio
- Periodista Marcial de la Cruz, CREACOM

Programa:

6:00 pm-6:15 pm: Recepción e inscripción de los asistentes

6:15 pm-6:20 pm: Inauguración del foro-panel, por Sr. Genaro Ledesma, ex alcalde de la provincia de Pasco y ex senador de la República por Pasco

6:20 pm-6:30 pm: Testimonio de poblador de Quiulacocha

6:30 pm-7:30 pm: Exposiciones

7:30 pm a 7:40 pm: Homenaje y entrega de distinciones a representante de la comunidad de Rancas y al Sr. Genaro Ledesma

7:40 pm-8:20 pm: Rueda de panelistas

8:20 pm-8:40 pm: Primera ronda de preguntas y comentarios del público

8:40 pm-9:10 pm: Respuestas de los expositores

9:10 pm-9:25 pm: Segunda ronda de preguntas y comentarios del público

9:25 pm-9:30 pm: Respuestas de los expositores

9:30 pm: Clausura


Fecha y hora: 22 de octubre; 6:00 pm. a 9:30 pm.

Local: Auditorio Raúl Porras de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM


Organizan:
Colegio de Sociólogos del Perú y de Lima-Callao, Asociación Komuna Koripampa y CREACOM Comunicación Integral

Fuente: Sociología7's

lunes, abril 26, 2010

A 50 años de la Masacre de Huayllacancha (Rancas)



La memoria

¿Cómo hacemos para recordar eventos y fechas que no nos obligan a memorizar? ¿Cuáles son las acciones y cuáles los nombres que deberíamos recordar? La historia de América Latina está tejida sobre luchas y sangre, sobre desigualdades y abusos. En el Perú, el nacimiento de la república sólo tiene el mérito de exacerbar la fragmentación social. Quienes se atribuyeron la voz para decidir el futuro republicano hablaron del “problema del indio”; pero nunca dialogaron con el “indio”. Más aun, diseñaron sesudos estudios para desaparecerlo. Durante mucho tiempo se pretendió invisibilizar a una gran masa, la que en definitiva era la más numerosa, subestimando su capacidad de organización y concepción política. A pesar de los años transcurridos la historia no deja de repetirse. Nos han enseñado a olvidar, silenciando la historia gestada por los pueblos en sus luchas de reivindicación por sus derechos. Nadie nos ha obligado a recordar a hombres y mujeres que en madrugadas gélidas se tragaban la amarga saliva de la injusticia. La lucha por la recuperación de tierras por el campesinado peruano es una de esas historias que documentos oficiales y textos escolares no se ocupan de detallar.


"Rompepatas"
Eran más o menos las tres de la tarde del 2 de mayo de 1960 cuando desde las pampas de Huayllacancha los comuneros de Rancas encabezados por el personero Gabriel Gora y el alcalde de Pasco Genaro Ledesma se dirigieron a Cerro de Pasco. Allá en la pampa quedaban los restos de las chozas quemadas por las fuerzas policiales; las que habían sido instaladas el día anterior después de la firme decisión de posicionarse de sus tierras. La Cerro de Pasco Corporation además de desarrollar actividades de extracción minera en la zona había adquirido grandes extensiones de terreno en las que criaba ganado de alta calidad y cuya lana era exportada. En su rol de “hacendada”, había extendido su cerco sobre los terrenos de propiedad legal de la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas. El abuso de los administradores y caporales de esta hacienda, y la de Pacoyán de propiedad de los hermanos Lercari, se había tornado frecuente. A los comuneros se les quitaba el ganado si estos traspasaban el cerco, sometiéndolos a largas horas de trabajo para su devolución y colocando “rompepatas” en el camino para deshacerse del ganado.

Aquella mañana estaban reunidos hombres, mujeres y niños dispuestos a recuperar sus terrenos. Dos ex alumnos del colegio de la comunidad se apostaron en las partes altas para dar aviso de la llegada de las fuerzas policiales, de la cual habían sido advertidos el día anterior. Cuando arribaron montados a caballo, las cornetas sonaron y los comuneros se congregaron dirigidos por su presidente Alfonso Rivera. Los uniformados al mando del comandante Vaudenay con el convencimiento de que esas tierras le pertenecían a la Cerro de Pasco Corporation descargaron sus armas sobre los comuneros. Se desató una lucha desigual, entre casquillos de balas, piedras y palos. En medio de caballos que atropellaban mujeres y esparcían el ganado por distintos lados quedó muerto enfundado en la bandera peruana, el presidente de la comunidad, en otro lado yacía tendido Teófilo Humán y Silveria Tufino quien mal herida era trasladad al hospital donde falleció. Así marcharon a Cerro de Pasco, en el camino se les iban uniendo trabajadores que salían de la empresa después de su jornada laboral. Pobladores de Champamarca, Yurajhuanca y Quiulacocha les daban el alcance en bicicletas, en carros, a caballo. La multitud se fue uniendo con destino a la prefectura a reclamar justicia por los muertos, heridos y detenidos en el calabozo de Cerro de Pasco.



Problema vigente

El enfrentamiento podría haber generado más muertes de no haber llegado al lugar el alcalde Ledesma quien se plantó frente al comandante Vaudenay obligándolo a retirar a su contingente. Se fueron dejando tres muertos, más de 60 heridos, una gran consternación ante el atropello y la represalia pendiente para Ledesma y los dirigentes ranqueños.

Después de 50 años es necesario reflexionar sobre estos sucesos, más aun en un espacio como Cerro de Pasco donde la explotación minera carcome indolente la ciudad. Donde se proponen negociaciones desiguales a las comunidades, negando responsabilidades sobre la tierra muerta, las aguas y la sangre contaminadas. ¿Para qué tantas muertes, si finalmente regresamos al inicio de la historia? ¿Si el amparo del Estado no es para nosotros? ¿Si el despojo de las tierras continua?



Historia y mito

Rancas no es un lugar inventado, no es un espacio donde “flota lo real maravilloso”. Y aunque le debemos a la pluma literaria de Scorza el testimonio de esta gesta y la salida del anonimato de Rancas, todavía queda mucha historia por estudiar; ya que Rancas fue uno de los hitos más importantes en el movimiento campesino peruano que llevó a la reforma agraria.

Los protagonistas de esta masacre, a pesar de los años transcurridos recuerdan con dolor aquel momento, el cual es imposible olvidar cuando las secuelas quedan marcadas en los cuerpos como cicatrices y en el alma como orfandad. Rancas es una comunidad que lucha ante la amenazada de la descomposición comunal generada por intereses externos. La fuerza de empuje y cohesión bajo la cual se ha constituido radica, sobretodo, en el suceso del 2 de mayo de 1960.

La historia de Rancas es una de las tantas historias que no se nos obliga a memorizar, pero el pueblo que es más sabio que los tiranos y sus gobernantes se las ingenia para no permitir el olvido de sus luchas. Después de 50 años aunque los niños y niñas de hoy en Rancas no entiendan muy bien lo que pasó entonces y vean este suceso como lejano y mítico, por lo menos entonan canciones como esta, que son la garantía de la permanencia de la memoria:

Un dos mayo fueron a luchar los comuneros con gran valentía/ellos defendieron con hondas y palos/recuperaron todas nuestras tierras/en la pampa de Huayllacancha mataron a una gaviota /de su buche sacaron a un hombre muy valiente.


Elizabeth Lino Cornejo


Fuente: Nota de prensa de la autora / ElDominical (Lima, 25.Abril.2010)


(*) Nuestra amiga Elizabeth Lino C. desarrolla investigación cultural y social sobre la comunidad de Rancas desde el año 2003.
(**) Nota importante: La edición impresa del suplemento El Domincal de El Comercio consigna en el artículo titulado "Recuerdo de Rancas" del domingo 25 de abril de 2010 (por errores de edición y no de la autora) el siguiente dato: Presidente de la Comunidad de Rancas en 1960 Teófilo Huamán (en la leyenda de la fotografía y en el texto resaltado en rojo) el dato correcto que debería figurar es "Alfonso Rivera".