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domingo, agosto 20, 2017

Cerro de Pasco, entre el polvo y el mineral



La ciudad de la sierra central languidece, está secuestrada por toneladas de desmonte y relave minero. Un estudio detectó la presencia de arsénico, plomo y otros metales pesados en el agua y los suelos. Los niños son los más vulnerables. La reubicación es la única salida.

Humberto Grijalba (70) hace el recuento de los daños. A sus espaldas se abre una explanada inmensa de tierra muerta. Una gran costra de color naranja cubre parte de la laguna Quiulacocha, ubicada al suroeste de la provincia de Cerro de Pasco. Hoy, en pleno estiaje, la laguna está descargada y deja a la vista una masa fangosa y tóxica.

Durante el siglo pasado, cumplió la función de botadero de relaves mineros. Fue contaminada por décadas por la Cerro de Pasco Cooper Co. primero, y por Centromín Perú, después.

Como un caño abierto, las mineras la llenaron de desperdicio y actualmente se calcula que hay 78 millones de toneladas de relave disperso en 115 hectáreas.

Hoy, siglo XXI, Activos Mineros, un organismo estatal encargado de remediar los pasivos ambientales de la minería, mitiga los daños tratando las aguas ácidas de la tímida lagunilla que brilla en medio de este paisaje marciano.

“Cuando era niño, jugaba en esta laguna. Era limpia, cazábamos chalhuas, pescaditos pequeñitos como las sardinas, habían patos silvestres, ranas [...] ya no hay vida”, dice Grijalba, vecino de la comunidad campesina de Quiulacocha – asentada a cinco metros de la laguna contaminada–, y cuyos habitantes tienen que soportar la polvareda que viene de la relavera y que lo entierra todo bajo un sospechoso color negruzco.

Lo sucedido con esta laguna es sólo una muestra del feroz paso de la minería en Cerro de Pasco, ubicada en la sierra central, a 4,380 metros de altitud, y que tiene consesionado el 74% de su territorio a esta actividad extractiva.

Si observamos desde el mirador más alto de la ciudad, veremos cómo los cerros naturales compiten en presencia con los desmontes mineros; si caminamos por las calles nos cruzaremos con los montones de piedra y mineral pulverizado, altamente tóxicos, depositados muy cerca de hospitales y colegios; si nos quedamos por un tiempo prolongado, posiblemente, padezcamos los embates de la intoxicación con metales pesados.

“Esta ciudad es un gran laboratorio –dice Wilmar Cosme del Centro Labor– aquí se pueden hacer investigaciones de lo que no debe hacer una minera”.

El cerro sitiado

Cerro de Pasco es una ciudad asfixiada por la mina. Ver cómo las casas parecen a punto de ser tragadas por el gigantesco tajo abierto que se despliega en medio de todo es una metáfora de lo que está haciendo la actividad minera con la gente, la contaminación los está devorando.

Dos distritos de Cerro de Pasco, Simón Bolívar y Chaupimarca, fueron declarados en emergencia sanitaria por el Ministerio de Salud en junio pasado. El agua que toma la población es imbebible, está contaminada con metales pesados altamente cancerígenos como el arsénico, así como los suelos de las escuelas y los parques presentan plomo, cadmio y mercurio. La gente se está intoxicando.

Esta realidad se conoce desde 1999, cuando la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) detectó en un primer estudio que los niños de entre 6 a 8 años vivían con un nivel alto de plomo en la sangre, un promedio de 15.5 microgramos por decilitro, cuando lo permitido por la OMS es de 10 μg/dl.

Y se ha constatado en un último estudio realizado en setiembre de 2016 por Source International y Centro Labor, en el que se reveló la presencia de entre 4 a 10 metales pesados en el cabello de los niños.

Como una trampa mortal, los desperdicios tóxicos de la mina están al alcance de los niños. En el barrio de Paragsha, por ejemplo, un grupo de ellos juega en los columpios de un parque infantil llamado "ecológico", lo cual resulta irónico porque a pocos metros de distancia, se levanta el botadero de Volcan, la principal empresa minera en Cerro de Pasco.

La pequeña Harumi (7) y su hermano Leonel (3) ríen y corren y como telón de fondo tienen a esos cerros estériles cargados de metales pesados como arsénico y plomo, posibles culpables de que cada cierto tiempo les sangre la nariz.

"Este efecto es una característica de la intoxicación crónica con plomo que se presenta mayormente en niños con anemia -señala el doctor Fernando Osores, experto en toxicología clínica ambiental-, el plomo es altamente tóxico para los seres humanos en especial para los niños de entre 0 a 5 años, y las madres gestantes, daña el sistema nervioso central y el sistema productor de hemoglobina. Los niños intoxicados presentan un pobre desarrollo psicomotor y neurocognitivo".

La constante exposición a este y otros metales pesados los están condenando a una incapacidad irreversible, y hasta a enfermedades incurables.

En otro punto de la ciudad, en el barrio de Chaupimarca, los hermanos José Luis (3) y César (9) intentan que su cometa vuele en el patio trasero de su casa. Los niños corren sobre escrombros de roca y mineral pulverizado. Es el "cerro de plomo", dicen con inconsciencia, es el botadero Excelsior, el pasivo ambiental más grande de Cerro de Pasco. 50 toneladas de desmonte que el Estado quiere contener con unas débiles mallas que se deshacen en hilachas. La protección es irrisoria, una gracia, el peligro para los niños es inminente.

Daño de inocentes

En el barrio José Carlos Mariátegui, la madre de Sunmi (10), Rosa Andrade, muestra los últimos informes médicos de la salud de su hija. La niña tiene constantes dolores de cabeza, está más irritable y le sangra la nariz con frecuencia. El 2012 un dosaje de sangre arrojó altos niveles de plomo en su organismo. Hoy, dice Andrade, el mineral está invadiendo sus huesos y no solo eso: "A mi hija le han diagnosticado retardo mental leve [...] ella era una niña sana, la primera alumna en su salón".

Los casos de niños contaminados se multiplican en otros barrios del distrito Simón Bolívar. El alcalde Zumel Trujillo suelta una cifra escalofriante: "Se ha identificado más de dos mil niños intoxicados, 40 de ellos tiene leucemia y hay casos de cáncer terminal".

Esta semana, un grupo de quince familias pasqueñas viajaron a Lima con sus niños. El Estado, a través del Ministerio de Salud, les ha realizado una evaluación general.

"Mi hija ha sido desahuciada -dice al otro lado del hilo telefónico Simeon Martin, padre de Esmeralda (9). La pequeña ha sido diagnosticada con aplasia medular severa, una enfermedad que le impide a su cuerpo producir sangre, glóbulos rojos y plaquetas.

"Los médicos han dicho que debo hacerle un trasplante de médula osea. Pero no me dan muchas esperanzas, las posibilidades son casi nulas", agrega Martin quien responsabiliza directamente a la minera por el daño irreversible en la salud de su hija.

Al igual que otros niños, Esmeralda juega, va al colegio y vive inmersa entre los desmontes que la minera Volcan se niega a remediar con el argumento -dice el regidor de Simón Bolívar, Jaime Silva- de que esos desperdicios no les pertecen, que son los pasivos que dejaron las otras compañías mineras.

"Hay sólo dos opciones -agrega el doctor Osores- o se trasladan a una zona adecuada para vivir, o el Estado toma medidas de protección: se debe afianzar la nutrición de esos niños y de las madres gestantes, los niños anémicos son más propensos a los daños de los metales pesados; se debe asegurar el agua potable y se debe pavimentar las calles".

Cerro de Pasco está secuestrada por la mina. El 2008 se aprobó una ley para el traslado de la ciudad que aún no se pone en marcha. Su futuro cuelga de un péndulo que se mueve entre el bienestar o el mineral. A la ciudad se la está comiendo la mina y nadie se hace responsable.

Esta ciudad es un gran laboratorio, aquí se pueden hacer investigaciones de lo que no debe hacer una minera"."A mi hija le han diagnosticado retardo mental leve, ella era una niña sana, la primera alumna de su salón".

Juana Gallegos

(*) Fuente: LaRepública (20-Agosto-2017)

domingo, diciembre 20, 2015

La enorme mina a cielo abierto que 'devora' a una importante ciudad de Perú



La ciudad peruana de Cerro de Pasco, que es conocida como 'la capital minera del Perú' y es una de las ciudades más altas del mundo, hace un siglo fue muy desarrollada y la segunda más grande del país. Actualmente está considerada oficialmente en "emergencia ambiental", según la decisión del Ministerio de salud del país andino.

En medio de la cuidad hay un gigante hueco de casi dos kilómetros de longitud, un kilómetro de ancho y una profundidad de casi medio kilómetro, que se sigue expandiendo. El centro histórico de la ciudad, fundado a finales del siglo XVI, ya no existe, fue 'tragado' por la mina. De hecho, la perforación ya está avanzando sobre barrios construidos en los años 1960, precisamente para alejarse de la mina, señala National Geographic.

Alrededor de la mina hay una 'zona de exclusión' llena de casas abandonadas. La mina envenena con sus desechos tóxicos los lagos y los ríos, dejando a la ciudad sin agua potable. Pero aún más peligroso es el polvo dañino procedente de los desechos tóxicos de la producción minera que se amontan por la ciudad.

¿De quién es la culpa?

Fue precisamente la mina, riquísima en plata, lo que dio origen a la ciudad y su gran desarrollo, pese a su ubicación a 4.380 metros sobre el nivel del mar. A partir del inicio del siglo pasado a la ciudad llegó el ferrocarril, y con este arribaron también empresas e inversores estadounidenses que compraron la mina, donde ya se agotaba la plata, pero estaba en auge el cobre. Los siguientes 50 años, la compañia The Cerro de Pasco Corporation extrajo el metal con el método tradicional, es decir, escavando túneles debajo de la ciudad.

Pero a mediados de siglo, la producción de cobre fue sustituida por la de zinc y plomo, mientras que, en lugar de hacer túneles, los mineros empezaron a escavar a cielo abierto. En 1974 el Gobierno nacionalizó la mina, y 25 años después la vendió a la empresa peruana Volcan, que la opera hasta la fecha. Son estas tres entidades, dos empresas privadas y el Gobierno, que dejaron la 'herencia' tóxica que se amontona desde 1950 hasta ahora: el polvo de los desechos envenena a la gente.

Los más perjudicados son los niños

El 90% de los niños en Cerro de Pasco tienen niveles elevados de algún elemento químico dañino en su sangre. Más de la mitad tiene cantidades de plomo que superan por mucho los 5 microgramos por decilitro de sangre, lo que se considera un límite superior a la norma.

'National Geografic' muestra los trágicos resultados del constante envenenamiento: los niños tienen problemas de desarrollo; mientras que a unos les cuesta mucho estudiar, otros no aprenden a caminar ni a hablar. También hay niños que sufren dolores, convulsiones y disfunciones de órganos. La consecuencia más grave del envenenamiento puede ser la muerte.

¿Por qué no se van?

El problema en la ciudad se volvió urgente hace decenas de años. Ya en la década del 80, el Gobierno construyó varios barrios residenciales a 15 kilómetros de la mina para que la gente no viva cerca de ella. Pero las casas eran muy pequeñas, con superficies no superiores a los 20 metros cuadrados.

En 2006 fue aprobada una ley para desalojar la ciudad entera y construirla en un nuevo lugar, pero hasta ahora no ha habido mucho avance, tanto por falta de financiación, como por ausencia de voluntad política.

Uno de los resultados negativos de esta legislación es que la empresa privada que maneja la mina al parecer ya no se siente obligada a realizar esfuerzos para proteger a los residentes de los efectos negativos de la producción. Entre 2010 y 2014, la empresa Volcan tuvo más multas medioambientales que cualquier otra firma minera en Perú, de las cuales muchas nunca pagó, según afirma el medio.

Muchas casas en la ciudad son abandonadas y a aquellos que quieren dejar la ciudad les resulta difícil encontrar un comprador para sus hogares, pese a que los precios de los inmuebles son muy bajos.

Por otro lado, de los 70.000 habitantes de la ciudad, 1.400 trabajan para la mina, y pese a todos sus efectos negativos, aquellos que intentan cambiar la situación pueden toparse con la protesta de los propios ciudadanos, que temen por su trabajo.

La sexta parte de las ganancias de Perú son fruto de la minería, algo que explica la importancia de la mina en Cerro de Pasco. En últimos años las autoridades intentaron frenar el polvo tapando los desechos y plantando árboles en la zona árida por su altitud. Pero todos estos esfuerzos no resultaron suficientes.

(*) Fuente: RT
(**) Imagen: NGeo

sábado, noviembre 28, 2015

Colocan primera piedra para construir moderno hospital en Pasco



Dentro de las celebraciones de los 71 años de creación política de Pasco, el viceministro de Salud, Percy Minaya León, y su comitiva arribaron a esta ciudad para colocar la primera piedra de la construcción del Hospital Daniel Alcides Carrión García.

Al acto asistieron las principales autoridades locales, entre ellos el gobernador regional, el alcalde provincial y directores regionales, entre otros.

“Estamos aquí para garantizar la construcción del nuevo hospital de Pasco, que ha costado trabajo y dedicación", refirió Minaya León en diálogo con la Agencia Andina.

Por su parte, el gobernador regional de Pasco, Teódulo Quispe, destacó la construcción de uno de los hospitales más modernos y mejor equipados de la zona centro del Perú, el cual elevará la calidad de vida de los pasqueños y resguardará su salud.

Según las especificaciones técnicas la obra demandará S /. 210’062,445.30,  con un plazo de ejecución de 660 días, categoría II-2- Similar edificación de salud se iniciará el 2016 en la provincia de Oxapampa y Daniel Carrión, informaron las fuentes.

WMCH/TMC

(*) Fuente: Andina (28/11/15)

sábado, octubre 03, 2015

Mimp facilitó acuerdos para atender contaminación de niños con plomo en Pasco



La ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Marcela Huaita, logró conducir a un acuerdo a las autoridades de la región Pasco y representantes del Ejecutivo para atender el problema de contaminación de plomo que aqueja la salud de los niños de la zona.

Dicha reunión, en la sede de la Presidencia de Consejo de Ministros, congregó a las autoridades de la Municipalidad Distrital de Simón Bolívar, del Gobierno Regional de Pasco, así como a congresistas y representantes del Ejecutivo.

Asimismo, estuvieron presentes el ministro de Salud, y los viceministros del Ambiente; y de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

El Minsa se comprometió a realizar en diciembre una evaluación clínica de plomo en sangre a 2,000 niñas, niños y adolescentes, así como elaborar un Plan de Salud para el año 2016 y brindar atención médica a los menores identificados que requieren evaluación especializada en Lima.

Además, el Gobierno Regional de Pasco y el Minsa evaluarán la construcción de una clínica de desintoxicación, priorizando el distrito de Simón Bolívar.

EsSalud, por su parte, convocará a concurso para identificar a los responsables de la elaboración del expediente técnico del Hospital en Tinyahuarco.

Del mismo modo, el Ministerio del Ambiente se comprometió  a realizar, a través del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), una supervisión especial a la planta de recuperación de oxidados, en el cuarto trimestre del 2015.

Sobre la Laguna de Yanamate, se difundirán los resultados de las acciones de fiscalización efectuadas.

En el caso de la Laguna de Angascancha, se acordó desarrollar las acciones para evitar su contaminación e impulsar el perfil del proyecto.

Los ministerios del Ambiente, y de Vivienda, a su turno, coordinarán con las municipalidades la asistencia técnica para la elaboración del Presupuesto de Inversión Pública (PIP) para su presentación en el Fondo de Promoción a la Inversión Pública Regional y Local (Foniprel).

El sector ambiente continuará con las acciones de fiscalización ambiental en Pasco.

Con respecto al saneamiento, se acordó que, en el caso del proyecto con código SNIP 233498, la Municipalidad de Simón Bolívar transferirá al Ministerio de Vivienda la unidad ejecutora.

Sobre los cuatro proyectos con código SNIP: 229347; 202308; 262465 y s/n, se suscribirá un convenio con dicho municipio transfiriendo la unidad formuladora y ejecutora también al Ministerio de Vivienda.

A su vez, dicho sector asumirá el costo de los estudios y ejecución de obras con cargo al presupuesto 2016. También brindará asistencia técnica para los proyectos hasta por un monto total de 10.4 millones de soles.

La ministra Marcela Huaita destacó el nivel de diálogo alcanzado y el compromiso de ambas partes por mejorar la calidad de vida de los menores afectados y por la contaminación.

NDP/MVF

Fuente: Andina 03/10/2015

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