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lunes, octubre 16, 2017

Plata y plomo en Cerro de Pasco: la mina del polvo envenenado



Abrigo. Hoja de coca. Trago. los consejos se acumulan en la estación de autobuses. Cualquier recomendación es insuficiente para subir del nivel del mar a 4.338 metros. La presión contrae la cabeza. El frío anula los movimientos. La falta de oxígeno oprime los pulmones. Todo junto forma el soroche: un mal de altura bien conocido entre los peruanos. En Cerro de Pasco, en el centro del país andino, lo aluden a menudo. Sobre todo, al visitante. Algo que no suele suceder: pocos recaen aquí por gusto.

El amanecer sorprende en un pico montañoso donde el sol quema y el viento araña. Su núcleo urbano se despereza entre mototaxis, cafés filtrados en restaurantes lúgubres y algunos vendedores ambulantes forrados de alpaca. Como en una ciudad amurallada, las calles terminan en una verja cubierta de tierra y escombros. Al otro lado, un gigantesco agujero horadado por camiones que serpentean por imbricados caminos. El Tajo, lo llaman. Así, con mayúscula. Es la mina que ha hecho famoso este enclave de 70.000 almas. La más alta del mundo a cielo abierto y de dimensiones descomunales: dos kilómetros de largo por uno de ancho y 400 metros de profundidad. Su descubrimiento ha marcado la existencia del lugar. Y, como en cualquier historia inconclusa, aún no sabemos si para bien o para mal.

Hasta ahora, las empresas encargadas de hurgar en la zona vivieron con la comodidad del apoderado. En esta montaña, como en el Potosí boliviano, el destino tenía el color del oro, la plata y los otros minerales como el zinc o el cobre, que se extraían con solo rascar. La riqueza envolvió una tierra pobre y conjuró a su población a la dependencia del subsuelo. El desarrollo era tan goloso que incluso se planteó el traslado de todo el término municipal a 15 kilómetros de distancia para continuar mordisqueando la calzada. La moneda estaba en el aire.

Y sigue allí. Todo permanece en duda: incluso los 2,3 millones de soles (593.000 euros) que firmaron para comprar los edificios colindantes y construir otros nuevos. Mientras, una población envejecida y aquejada de los problemas que da la extracción de metales se enfrenta a un nuevo futuro: los niños crecen con tóxicos en la sangre y las compañías responsables rebañan los restos antes de dejar la región.

La laguna, que antes reflejaba las nubes, ahora luce verde, expele un hedor nauseabundo y está plagada de carteles que ahuyentan al visitante con grandes exclamaciones. Un dilema que está reformando el tejido social y cambiando alguna de las codiciosas mentalidades que ascendieron a este enclave.

Plata en el bolsillo o plomo en el organismo. Y no hablamos en lenguaje narco.

La historia viene de lejos. En 1630 se descubrieron sus entrañas. En el siglo XVIII y XIX se convirtió en una urbe humilde y cosmopolita. Una suerte de tesoro de Sierra Madre donde la Pasco Cooper Corporation, filial estadounidense, aterrizó en 1901. La alternancia posterior de grupos mineros y gobiernos poco preocupados por el medio ambiente esquilmó un 30% del territorio metropolitano. Gran parte de sus vecinos vendía su salud por unos salarios algo mayores que en el resto de Perú. Y ni a día de hoy es fácil convencerles de que les den la espalda a condición de un futuro mejor: libre de contaminación, basado en el largo plazo.

«Nos hemos acostumbrado a vivir así: unos van a la mina, otros a la escuela», comenta desde su despacho el teniente alcalde, Martín Solís Adrianzen. «Nadie se va a hacer cargo del cambio, a financiar una reestructuración. Pasco ha aprendido a manejarse en este mundo», suspira, imprimiendo una ley de 2008 en la que se declara la «necesidad» de «medidas» para «reducir el impacto medioambiental y proteger la salud, así como definir el proceso de reubicación». Cosa que, adivinen, no ha pasado.

Comprobamos sus profecías con Eva Blas. A sus 54 años, es una de las personas que se resisten a abandonar su espacio en este entramado. Con un puesto de chocolatinas, gaseosas y frutos secos en la puerta de El Tajo, la vendedora recuerda cuando desfilaban hasta 5.000 personas por delante del quiosco, que atiende desde hace 28 años. «Venían de cualquier sitio», sonríe. «Ahora no quedan ni 300. Y ésta es mi única fuente de ingresos. Me preocupa la contaminación, pero no tenemos muchas más cosas».

La hora del almuerzo se aproxima y es cierto: pocas cuadrillas con mono y casco apuran la sopa que se sirve en los alrededores de Paraxa, boca de entrada a ese agujero insondable. Juan Solís Argueta perteneció a ese tumulto del que hablaba la taciturna Blas. Se pasó de los 21 a los 27 años internándose en la mina 12 horas al día por 45 soles (12 euros). Ahora, con 30, se dedica a la agricultura. Papas, maíz, habas. Bajaba con otros 3.000 compañeros hasta que el trajín se frenó. Con las dudas de la mudanza de la localidad, capital de una provincia con 150.000 habitantes, se redujo la plantilla, se paralizaron las tareas más intrusivas y se optó por el relave, es decir, por aprovechar las últimas partículas de mineral que quedaban en la superficie. A lo que hoy se dedican los conductores de esos camiones sinuosos y los que sorben refrescos con los guantes puestos.



Eso no quiere decir que no siga esparciéndose por la atmósfera un polvo maldito. La faringitis y la rinofaringitis son la causa principal de mortalidad en los más ancianos, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de Cerro de Pasco, de 2016. Y aunque la silicosis no sea de los mayores temores para los recién incorporados, que alaban la seguridad o las nuevas medidas para la protección física y medioambiental de su plantilla, sí lo es la cantidad de plomo que se almacena en la sangre.

Pasa del suelo a los pulmones. O a la comida. O a las manos. Y llega al organismo de los más vulnerables: entre gestantes y niños de hasta 12 años se cuentan 117 personas contaminadas, incluidos 40 casos graves, según una tabla de la Dirección Regional de Salud (Diresa).

«Puede penetrar de tres formas: por inhalación, por conductos orales o por la piel», explican Karina Valentín y Cindy Calzada, de 35 y 32 años, que se encargan de la prevención con sesiones educativas y de higiene. «Es lo único que se está haciendo. Ni siquiera hay una unidad especial para los tratamientos, y eso que llevamos meses reclamándola. Estamos en declaratoria de emergencia», lamentan después de varios años en el cargo.

Saben a lo que se refieren en el Centro de Salud Uliachin, donde varias madres aguardan los resultados de un análisis que les saque de dudas. Sus hijos acuden con somnolencia, cefaleas, complicaciones neurológicas, perturbaciones en el sistema nervioso central o falta de atención. Aquí les toman muestras y determinan el impacto. El tratamiento suele consistir en complejos vitamínicos. A veces en balde, pues el sueldo no les llega: sus habitantes apenas llegan al salario mínimo, 230 euros al mes.

Nos pasamos el día preocupados. El miedo siempre está latente. Algunos de sus compañeros tenían harto plomo», dice Verónica Aguedo, de cara agrietada y espalda curva a sus 34 años, mientras sujeta a tres niñas de 2, 8 y 10 en la calle del hospital. Una de ellas orina de repente, sin previo aviso, separando con sus torpes brazos las capas de ropa andrajosa. Muy cerca, el Colegio 6 de Diciembre celebra un día festivo después de varias jornadas de huelga docente. En toda la provincia, el número de alumnos en Primaria suma 37.177, es decir, unos 10.000 menos que hace 10 años. «El que puede se va, aunque nosotros no tenemos casos clínicos», adelanta César Torres, el director desde hace ocho años, mientras hace guardia en el patio, abierto para los críos de los que no se podían hacer cargo sus padres.

«La gente acá no crece», escupe. «La gente acá se marcha y desaparece». El problema, masculla, es que el gobierno se olvidó de Cerro de Pasco. «En las colonias se cogían minerales a menos de cinco metros. Y, claro, eso era muy tentador. Pero nadie se preocupó por el desarrollo sostenible», repite enfadado, rememorando cómo sufre cada vez que hay una campaña para testar a sus 520 alumnos. «Ellos tienen anemias o enfermedades contagiosas, pero los adultos contraen policitemia», apunta como afectado: la médula ósea se trastorna y produce una mayor cantidad de glóbulos rojos, pudiendo ocasionar ictus o embolias. «Aquí nadie debería trabajar más allá de los 50 años», protesta quien necesita salir de su lugar de residencia cada cierto tiempo a zonas de menor altitud. «Paso fines de semana o vacaciones en la playa para normalizar mi sangre».

¿Qué hacer? Un corro encabezado por Natalia, de 26 años, responde que desde hace meses filtran el agua, obligan a sus niños a lavarse las manos, les advierten de que no hay que tocar cosas. Los registros presentan una mortalidad infantil de 21 casos por cada 1.000 (en España no llega a cuatro). «Lo más peligroso es jugar con la tierra», arguye enfadada. «Nos iríamos ahora mismo. Porque cuando vives aquí al principio lo ves normal, pero luego te indignas: crees que se gana más por las minas, pero hay despidos y para la salud o el medio ambiente es trágico. Lo único que crece es la quinoa, una semilla muy fuerte».

De pocas palabras, los maridos escuchan y asienten. En una ronda rápida se observa cómo sus experiencias se repiten. Prácticamente, todos han pasado por la mina y ahora han mutado a chóferes, labriegos o pequeños comerciantes, nuevo retrato de la economía del lugar. Manosearon el subsuelo. Si no en El Tajo, en localidades cercanas como Colquijirca, donde aún extraen plata, plomo, zinc y cobre entre raíles exteriores y una compleja red de túneles. El acceso allí está prohibido y cada trabajador debe presentar su tarjeta antes de franquear la valla. La mayoría tiene estudios superiores. Desempeñan cargos técnicos. Pocos tocan directamente las 22 toneladas de mineral que se sacan al día.

«Usamos guantes, botas, protector auditivo y ocular, casco y respirador», relata José Paterno Bustamante, de 52 años, que ha pasado por varios agujeros y recuerda El Tajo como el lugar más duro. A pesar de que un arco de bienvenida les honre como Capital minera. O de que el parque principal adorne sus árboles con una figura de un trabajador de la mina y sus accesorios. Su memoria no le traiciona: a este pueblo le cayó una maldición. Igual que a los oficios relacionados con el sector, en plena reconversión.

Aún se desconoce si habrá traslado futuro. Si se formará otra malla industrial. Un dilema que una nonagenaria que vende periódicos no se atreve a resolver, si bien lo fulmina de una tacada: «Cerro de Pasco está muerto. Lo que no sé es por qué no lo estoy yo».

Javier Arcenillas

(*) Fuente: ElMundo

domingo, diciembre 20, 2015

La enorme mina a cielo abierto que 'devora' a una importante ciudad de Perú



La ciudad peruana de Cerro de Pasco, que es conocida como 'la capital minera del Perú' y es una de las ciudades más altas del mundo, hace un siglo fue muy desarrollada y la segunda más grande del país. Actualmente está considerada oficialmente en "emergencia ambiental", según la decisión del Ministerio de salud del país andino.

En medio de la cuidad hay un gigante hueco de casi dos kilómetros de longitud, un kilómetro de ancho y una profundidad de casi medio kilómetro, que se sigue expandiendo. El centro histórico de la ciudad, fundado a finales del siglo XVI, ya no existe, fue 'tragado' por la mina. De hecho, la perforación ya está avanzando sobre barrios construidos en los años 1960, precisamente para alejarse de la mina, señala National Geographic.

Alrededor de la mina hay una 'zona de exclusión' llena de casas abandonadas. La mina envenena con sus desechos tóxicos los lagos y los ríos, dejando a la ciudad sin agua potable. Pero aún más peligroso es el polvo dañino procedente de los desechos tóxicos de la producción minera que se amontan por la ciudad.

¿De quién es la culpa?

Fue precisamente la mina, riquísima en plata, lo que dio origen a la ciudad y su gran desarrollo, pese a su ubicación a 4.380 metros sobre el nivel del mar. A partir del inicio del siglo pasado a la ciudad llegó el ferrocarril, y con este arribaron también empresas e inversores estadounidenses que compraron la mina, donde ya se agotaba la plata, pero estaba en auge el cobre. Los siguientes 50 años, la compañia The Cerro de Pasco Corporation extrajo el metal con el método tradicional, es decir, escavando túneles debajo de la ciudad.

Pero a mediados de siglo, la producción de cobre fue sustituida por la de zinc y plomo, mientras que, en lugar de hacer túneles, los mineros empezaron a escavar a cielo abierto. En 1974 el Gobierno nacionalizó la mina, y 25 años después la vendió a la empresa peruana Volcan, que la opera hasta la fecha. Son estas tres entidades, dos empresas privadas y el Gobierno, que dejaron la 'herencia' tóxica que se amontona desde 1950 hasta ahora: el polvo de los desechos envenena a la gente.

Los más perjudicados son los niños

El 90% de los niños en Cerro de Pasco tienen niveles elevados de algún elemento químico dañino en su sangre. Más de la mitad tiene cantidades de plomo que superan por mucho los 5 microgramos por decilitro de sangre, lo que se considera un límite superior a la norma.

'National Geografic' muestra los trágicos resultados del constante envenenamiento: los niños tienen problemas de desarrollo; mientras que a unos les cuesta mucho estudiar, otros no aprenden a caminar ni a hablar. También hay niños que sufren dolores, convulsiones y disfunciones de órganos. La consecuencia más grave del envenenamiento puede ser la muerte.

¿Por qué no se van?

El problema en la ciudad se volvió urgente hace decenas de años. Ya en la década del 80, el Gobierno construyó varios barrios residenciales a 15 kilómetros de la mina para que la gente no viva cerca de ella. Pero las casas eran muy pequeñas, con superficies no superiores a los 20 metros cuadrados.

En 2006 fue aprobada una ley para desalojar la ciudad entera y construirla en un nuevo lugar, pero hasta ahora no ha habido mucho avance, tanto por falta de financiación, como por ausencia de voluntad política.

Uno de los resultados negativos de esta legislación es que la empresa privada que maneja la mina al parecer ya no se siente obligada a realizar esfuerzos para proteger a los residentes de los efectos negativos de la producción. Entre 2010 y 2014, la empresa Volcan tuvo más multas medioambientales que cualquier otra firma minera en Perú, de las cuales muchas nunca pagó, según afirma el medio.

Muchas casas en la ciudad son abandonadas y a aquellos que quieren dejar la ciudad les resulta difícil encontrar un comprador para sus hogares, pese a que los precios de los inmuebles son muy bajos.

Por otro lado, de los 70.000 habitantes de la ciudad, 1.400 trabajan para la mina, y pese a todos sus efectos negativos, aquellos que intentan cambiar la situación pueden toparse con la protesta de los propios ciudadanos, que temen por su trabajo.

La sexta parte de las ganancias de Perú son fruto de la minería, algo que explica la importancia de la mina en Cerro de Pasco. En últimos años las autoridades intentaron frenar el polvo tapando los desechos y plantando árboles en la zona árida por su altitud. Pero todos estos esfuerzos no resultaron suficientes.

(*) Fuente: RT
(**) Imagen: NGeo

viernes, enero 22, 2010

Viviendas circundantes al tajo abierto, son consideradas de 'alto riego'



Un número considerable de viviendas ubicadas en el contorno del tajo abierto “Raúl Rojas” ha sido declarado por INDECI como de “alto riesgo”, cuya estimación se hizo en varias oportunidades por especialistas del sector, aumentando el riesgo por el desmantelamiento de puertas, ventanas y techos de las construcciones precarias que fueron ya vendidas a la empresa minera por sus propietarios o inquilinos.

A seguir la nota de Mauripool desde AgendaPasco
(*) Imagen: AgendaPasco

jueves, enero 14, 2010

De anillos y argollas



Empezamos un nuevo año, aunque nuestra cuidad, ya no tan nueva, cada vez está más en ruinas, quizá no por el inexorable paso de los años, mas bien por el paso de sus autoridades, que dejan hecha en ruinas a nuestra pobre tres veces coronada villa (Villa Minera de Cerro de Pasco, Ciudad Real de Minas y Ciudad Opulenta)

El 2009 nos dejó más desazón que logros, más argollas que anillos, más reversión que inversión, ah, pero también más nuevos ricos que funcionarios honestos. A ver, vamos a hurgar en lo que pasó esperando, como diría la famosa "Comisión de la Verdad" para que no vuelva a suceder.

Los famosos "anillos" (viales), claro está, resultaron tremendas "argollas" por dos simples razones, la primera, las obras resultaron con más huecos que la luna, rajaduras y parches, a solo un mes de haberse inaugurado; y la segunda, ¡ oh sorpresa!, para la construcción de la vía de ingreso a la ciudad, volvieron a contratar a la misma empresa constructora que ejecutó el ya famoso anillo, que para variar también, la nueva obra antes de su inauguración ya tenía mas parches que pantalón de mendigo. Entonces, dónde están los defensores de la ciudad, que no dijeron ni pío ante tan gran demostración de insulto a la inteligencia de los pasqueños.

Pasco está cambiando, este slogan lo escuchamos en alguna emisora local, y por que no, hay que darle toda la razón, porque si Ud., querido lector alguna vez visitó la cuidad de Cerro de Pasco, le contaré que está más cambiada que nunca, las calles que alguna vez Ud. recorrió, ya no existen o sea "ya cambiaron", ahora son parte del tajo abierto. Si Ud. alguna vez llegó al terminal "Dignidad", que cree? así es, también ya cambio, los vehículos de transporte inter provincial que arribaban al terminal , le han dejado el paso a los camiones metaleros que en menos de un mes "cambiaron" el terminal por un enorme tajo. Y a propósito del "Terminal Dignidad", éste ahora funciona en la calle Lima en un local "provisional", diríamos mejor, en un local "descartable" como muchas de las viviendas de propiedad de la minera Volcán que están de pie de puro milagro. Veamos, las casas ubicadas en la calle Lima, Jr. Grau, plaza Chaupimarca, calle del Márquez, calle Matadería, etc, etc., porque de lo que fueron las viviendas, ahora solo queda las fachadas, poniendo en peligro a los miles de parroquianos que día a día transitan cerca de estas bombas de tiempo que esperamos no lo "cambien" a Ud. alegre ciudadano, por un triste cadáver. Ojalá que Pasco despierte.

José Peña Gallo


Fuente: Correo - 13.01.10
Imagen: CC. Labor

viernes, septiembre 18, 2009

Volcan reinicia operaciones en el tajo abierto de Cerro de Pasco



Cía. Minera Volcan SAA ha reactivado las operaciones en el tajo abierto Raul Rojas y vuelto a la normalidad en un 30% su minado, según lo dio a conocer el Ing. Juan José Herrera, Gerente General de la compañía, durante su presentación en el Top Mining de PERUMIN.

Las operaciones en el tajo que forma parte del complejo minero Cerro de Pasco, se mantenían inactivas desde fines de 2008, cuando la caída de los precios del zinc y el plomo obligaron a Volcan a paralizar sus actividades.

“Las operaciones en el tajo abierto se han reactivado paulatinamente, en la medida que la recuperación mundial se ha ido manifestando”, explicó el ejecutivo. Desde fines de 2008, la minera sólo mantenía activas en Cerro de Pasco las operaciones de explotación subterránea.

Herrera agregó que el Plan L (Plan de Expansión de Cerro de Pasco) también se ha reactivado y que dará inicio en 2010. El objetivo es convertir a la categoría de reservas, de un nivel de 65millones, a 100 millones de toneladas de mineral. Los trabajos implican la construcción de una nueva concentradora y la reubicación de la infraestructura, además del traslado de varios barrios de la población de Cerro de Pasco.

Fuente: PressPerú Arequipa, viernes, 18
Imagen: ElPeriodico

sábado, agosto 22, 2009

Una ciudad al borde del abismo



El avance de una mina a cielo abierto devora los edificios y obliga a desplazarse a los habitantes de Cerro de Pasco, una localidad de la sierra peruana

Sólo la presencia de una gran riqueza por explotar justifica la presencia humana en un territorio tan difícil. Ubicada a 4.300 metros sobre el nivel del mar, en una meseta donde la temperatura rara vez supera los 10 grados, Cerro de Pasco nació al lado de un yacimiento, allá por 1572, y parece condenada a morir por la misma razón que le dio vida. La ciudad, que creció hasta convertirse en capital de la región de Pasco y que alberga actualmente a cerca de 80.000 habitantes, está a punto de ser devorada por la mina a cielo abierto más alta del mundo.

Por lo pronto, la ciudad ya está, literalmente, al borde del abismo. La empresa Volcan, operadora de la mina, ha presentado el denominado Plan L para ampliar la mina 11,4 hectáreas más de las 140 que ya ocupa. El problema es que la expansión implica la destrucción no sólo de viviendas, escuelas y una comisaría; también de la plaza principal, la iglesia y otros edificios emblemáticos, que incluso llegaron a ser declarados patrimonio de la nación. Y aunque la empresa minera firmó el año pasado un acuerdo con la municipalidad para llevar a cabo la expansión, no todos los habitantes están satisfechos. "El alcalde es un traidor, porque firmó el plan sin consultar a la población", critica Percy Suárez, secretario general del Frente Cívico de Defensa de Pasco. "No somos antimineros, pero insistimos en que la empresa debe resarcir y compensar adecuadamente a los vecinos y reponer los edificios históricos que van a desaparecer", aclara.

Lo cierto es que las partes no se ponen de acuerdo ni siquiera en si el Plan L se está ejecutando o no. Suárez asegura que sí, pero Volcan, a través de su portavoz en Cerro de Pasco, Luis Pariona, afirma que no, al menos en lo referido a la explotación minera, aunque aclara que sí están cumpliendo con los compromisos asumidos con el Gobierno de la ciudad. La empresa ha comprado bastantes viviendas en la zona en la que proyecta expandir la mina, pero, según Pariona, todavía no ha empezado a ejecutar su plan porque para ello debe presentar un estudio de impacto ambiental. Tampoco parece haber prisa, ya que debido a la crisis global y a la caída del precio de los minerales, la empresa ha bajado considerablemente el ritmo de sus operaciones. El año pasado incluso suspendió temporalmente la explotación y trabajó solo en socavones.

El Gobierno aprobó en diciembre de 2008 una ley que declara de necesidad pública la implementación de medidas al respecto. Sin embargo, en la práctica es poco lo que se ha avanzado hasta ahora. Hace poco se ha encargado la elaboración del reglamento de la ley y la empresa de consultoría contratada para ello ha adelantado que, en el mejor de los casos, el traslado tardaría en producirse dos años. Existen dos posibles emplazamientos, ambos ubicados a menos de 50 kilómetros de la actual ciudad. El coste se estima en más de mil millones de dólares, como mínimo. "Un coste que ni Volcan ni ninguna empresa minera del mundo podría asumir", advirtió Pariona hace unos meses.

Así las cosas, tampoco hay acuerdo sobre quién deberá asumir ese gasto. "Nosotros sostenemos que se trata de una reubicación forzada, no voluntaria, y por lo tanto deben ser el Estado y la empresa minera quienes asuman el coste", señala Luz Gladys Huamán, de Centro Labor, una organización que recibe apoyo de la ONG Interaction para trabajar con los habitantes de la región. Volcan no quiso opinar sobre este tema. "El eventual traslado es una decisión política, que deben tomar las autoridades. No es competencia de una empresa privada y no nos compete pronunciarnos", explica Luis Pariona.

La reubicación también solucionaría otro grave problema: la contaminación a la que están expuestos los habitantes de la ciudad. Centro Labor asegura que se han realizado cinco estudios en los últimos años y todos arrojan que la población de Cerro de Pasco tiene concentraciones de plomo en la sangre superiores a los límites permisibles. Volcan asegura que ello no se debe a su explotación, sino al pasivo ambiental acumulado a lo largo de siglos de minería y a la calidad de los suelos, poco aptos para vivienda por su alta concentración de minerales. A ello se suma la contaminación de una laguna cercana y la que generan los enormes montes de material de desecho que deja la explotación de la mina.

"No nos oponemos a la minería, pero queremos una nueva ciudad que sea habitable, que tenga un parque industrial y que nos permita desarrollar otras actividades económicas", asegura Dimas Peña, presidente de la Asociación de Comerciantes e Inquilinos de Cerro de Pasco afectados por la Explotación Minera. Pese a las demoras y discusiones, la mudanza de la ciudad parece inevitable. Eso sí, nadie logra ponerse de acuerdo en cuándo; menos en el cómo.

JAIME CORDERO - Lima - 23/08/2009

Fuente: ElPaís

miércoles, agosto 05, 2009

Laguna Patarcocha, en Cerro de Pasco, a punto de desaparecer por avance de tajo abierto



La laguna Patarcocha en Cerro de Pasco es quizá la única fuente de agua dulce con la que cuentan los pobladores de dicha ciudad. Pero ante el avance del tajo minero y la desidia de las autoridades, la laguna está a punto de desaparecer.

Desmontes de basura y de construcciones son arrojadas en la ribera de la laguna. A ello se suma el mal olor que genera la propia contaminación de la laguna, situación que hace imposible la convivencia de los pobladores cercanos al lugar. El famoso proyecto del añillo recolector que ofreció la gestión edil de Tito Valle Ramírez, al parecer, solo ha quedado en palabras.


Fuente: EnlaceNacional

viernes, febrero 06, 2009

Cerro de Pasco: La ciudad condenada a desaparecer del mapa



La siguiente nota se ha tomado del blog 'Relatos Peruanos' de la periodita Elizabeth Rubianes, que hace poco ha estado en la ciudad del Cerro de Pasco, y al parecer lo que vió, lo que a duras penas, 'aún queda en pie' de nuestra ciudad, la dejaron imprecionada.


¿Te imaginas vivir en una ciudad que tiene los días contados?

¿Cómo te sentirías si te dicen que tu casa, la escuela donde estudiaste, la comisaría, la plaza principal, el mercado y hasta la iglesia, serán destruidos y que tienes que abandonarlo todo cuanto antes?

Aunque parezca una película de ciencia ficción, ésta es una historia real, es la historia de Cerro de Pasco, la ciudad minera más alta del mundo que está condenada a desaparecer del mapa a causa de la actividad minera.

Hace algunos días estuve ahí pues Ayuda en Acción entregaba un policlínico móvil (para atender a la población de las comunidades más alejadas) y la verdad el panorama me dejó realmente impresionada: Cerro de Pasco parece haber sobrevivido a una hecatombe. Un enorme hueco en la tierra, que cada vez se hace más grande, se está tragando a la ciudad y con ella a la historia de todo su pueblo.

Cerro de Pasco, capital del departamento de Pasco, se ubica a 4.338 metros sobre el nivel del mar. Aquí, el frío es intenso y uno siente que cala hasta los huesos, pero lo más difícil es soportar la falta de oxígeno, aún así nada se compara con la sensación de estar frente a ese inmenso forado de más de 1.900 metros de diámetro y 380 de profundidad que parece consecuencia de un brutal ataque en medio de una guerra, pero que en realidad es producto de las operaciones mineras a tajo abierto para extraer más plomo, zinc y cobre.

Pueden seguir la crónica completa en el blog de Elizabeth Rubianes

lunes, enero 12, 2009

Caso de impunidad minera en Perú. Cerro de Pasco: Alerta roja



"La Cerro de Pasco Corporation, por cuyos intereses se fundaron tres nuevos cementerios, arrojó, en su último balance, veinticuatro millones de dólares de utilidad"
Manuel Scorza ("Redoble por Rancas")

Sergio Barrios (TULUM).

Un tema de mucha relevancia que sin embargo no ha tenido un mayor debate, es el dramático caso de la ciudad de Cerro de Pasco, el Congreso aprobó el desplazamiento de la población a otro lugar más seguro, el actual es inhabitable por el grave problema de la contaminación minera. Esta reubicación estará a cargo de una Comisión Interinstitucional que tendrá en sus manos impulsar el primer proyecto de mitimaes del siglo XXI.

Pasco es el símbolo emblemático de la total impunidad con que opera la minería en el Perú en donde la riqueza se va dejando pobreza, contaminación y corrupción; nuestras regiones mineras son irónicamente las más pobres del país, un típico ejemplo de las economías de enclave en el siglo XIX.

¿Cuál ciudad sigue en la lista de nuevas reubicaciones: La Oroya, Huancavelica, Cajamarca? El crecimiento anárquico de la minería viene siendo favorecido por la carencia de Planificación Territorial, se ha olvidado el principio básico recomendado por el destacado filósofo argentino Mario Bunge: "PLANIFICAR ES PREVER"; el gobierno inepto y corrupto ensordece, se ha convertido en el gran delivery de las todopoderosas mineras.

¿Cómo evitar más anarquía en el sector? El sentido común, lógico, aconseja una agenda de debate: ordenamiento territorial para decidir dónde es viable laminería y dónde no lo es. Licencia social, RENTA!!! (es decir, fin al saqueo), política ambiental rigurosa, política laboral que destierre el "cholo barato", política tributaria clara (libre del robo de impuestos disfrazado de exoneraciones), inversión social relevante y estratégica; transferencia tecnológica, es decir, poner punto final al actual modelo saqueador y contaminador.

Estas agendas deberían ser tema de debate en las municipalidades y regiones con yacimientos mineros; el rol de la minería en el desarrollo nacional necesita dar un giro de 360°, caso contrario tendremos más Pascos en el futuro cercano, más ciudades fantasma, más ciudades campamento inhabitables; las presentes y futuras generaciones nos pedirán legítimas cuentas, las reacciones y explicaciones tardías no servirán de nada.

Fuente: Argenpress

miércoles, enero 07, 2009

Volcan paraliza parcialmente operaciones en mina del Perú



LIMA, ene 6 (Reuters) - La minera peruana Volcan, una de las mayores productoras de zinc del país, paralizó temporalmente su explotación a tajo abierto en los andes centrales de Perú, dijo el martes un dirigente sindical.

La caída en el precio de los metales y el conflicto social generado por el traslado de la ciudad de Cerro de Pasco, donde opera la mina a tajo abierto de Volcan, han provocado la paralización parcial, explicaron.

Cerro de Pasco produjo 136.809 toneladas de zinc entre enero y noviembre del 2008, alrededor de la mitad de toda la producción de la firma. Las operaciones de Volcan representan el 19% de la producción de zinc de Perú, el segundo productor mundial de este metal.

"A raíz de la crisis internacional y por la ampliación del tajo, que todavía no ha sido resuelta, las operaciones se están paralizando desde hace una semana", dijo a Reuters Gonzalo Cristóbal, de la Federación de Trabajadores de Volcan.

Sin embargo, indicó que los trabajadores estaban siendo reubicados a diferentes áreas de la minera.

Representantes de Volcan no estuvieron disponibles para comentar la información.

Luis Castillo, presidente de la Federación de Trabajadores Mineros de Perú, señaló a Reuters que Volcan no ha renovado el contrato de unos 450 trabajadores, que finalizó en el 2008.

(Por Diego Oré, Editado por Marcel Deza)



Fuente: Invertia

lunes, enero 05, 2009

Piden financiamiento para la reubicación de Cerro de Pasco



sábado 6 de diciembre, 10:53 AM
Tras el acuerdo del Congreso de la República de declarar de necesidad pública e interés nacional la implementación de medidas para lograr el desarrollo urbano sostenible y la reubicación de la ciudad de Cerro de Pasco, las autoridades y pobladores de la ciudad minera manifestaron su satisfacción y expresaron sus anhelos de contar con una ciudad moderna.

Félix Rivera Serrano, presidente de la región Pasco, comentó que en Cerro de Pasco ya no se puede vivir debido a la contaminación. "Una muestra de ello es que solo queda el 70% de vecinos, porque el resto se ha ido a vivir a Huánuco, Huancayo, Lima y otras ciudades", refirió.

Por su parte, el alcalde provincial de Cerro de Pasco, Tito Valle Ramírez, dijo que se trata de un proceso a largo plazo que debe ejecutarse concertadamente. "Hemos formado una comisión de alto nivel que integran todas las autoridades de Cerro de Pasco y que va a realizar este trabajo", explicó y agregó que lo importante es conseguir el financiamiento de unos US$1,000 millones, que es lo que costaría la construcción de la nueva ciudad y sus servicios.

Este financiamiento, explicó, debe ser consensuado entre las autoridades del Gobierno Regional, los gobiernos locales y la empresa minera Volcan, que opera en la región actualmente.


CLAVES
1. La nueva ciudad se ubicará entre las localidades de Shelby y Tambo del Sol, a 30 kilómetros de la actual Cerro de Pasco.
2. Esta es una zona estratégica y cuenta con capacidad para albergar a unos 500 mil habitantes aproximadamente.

Fuente: Yahoo / elcomercio.com.pe

lunes, diciembre 29, 2008

MINERÍA-PERÚ: Un pueblo se destruye a tajo abierto



Por Milagros Salazar, enviada especial

CERRO DE PASCO, Perú, dic (IPS) - A 4.380 metros sobre el nivel del mar, un inmenso tajo abierto en el suelo crece y se devora el corazón de la ciudad de Cerro de Pasco, en el centro de Perú, extendiendo los daños a las aldeas campesinas vecinas.

El polvo plúmbeo, las explosiones de dinamita y los gases tóxicos de la explotación de zinc, oro y plata --que lleva a cabo Volcan Compañía Minera-- han arrinconado de tal modo a la población que el gobierno acaba de promulgar una ley para trasladar a los habitantes.

El tajo tiene hoy 1,8 kilómetros de largo en esta ciudad que es capital de la región de Pasco. Alrededor de él se extiende el purgatorio. A pocos metros, las casas muestran las grietas causadas por las detonaciones, los niños juegan frente a montañas de escombros y cargan concentraciones de plomo en la sangre que superan los límites aceptables para la salud. Un poco más lejos, los campesinos ven morir el ganado por falta de agua y pastizales contaminados.

El Instituto de Defensa Civil concluyó en 2006 que 85 por ciento de las viviendas alrededor del tajo eran inhabitables. La gente sabe que en cualquier momento deberá abandonar su casa, aunque ese día tarde en llegar por la ausencia del Estado. No se van pero tampoco se quedan. Hay una sensación permanente de estar en tránsito.

Para sorpresa de muchos habitantes, y tras dos años de perseverancia de un sector del Congreso legislativo, el Poder Ejecutivo promulgó el 13 de diciembre la ley 29.293 que declara de necesidad pública e interés nacional la reubicación de la gélida ciudad, que en los días de fin de año golpea a sus visitantes con una temperatura de cinco grados bajo cero.

"¿Es verdad? ¿El presidente ya aprobó el traslado? Eso sería bueno por los niños. Pero, ¿quién va a pagar los costos de la reubicación?", pregunta a IPS Carolina Berrospi, de 19 años de edad, quien vive al lado de un depósito de desmontes mineros en la vecina comunidad de Ayapoto.

Según la norma, el gobierno tiene plazo hasta mediados de enero para conformar una comisión interinstitucional que deberá realizar un estudio técnico sobre el reasentamiento y demostrar la voluntad de iniciar este proceso, postergado por años, para 11.000 familias.

EL ANILLO DE LA CONTAMINACIÓN

Las zonas más afectadas son barrios urbanos y comunidades campesinas que rodean el tajo, explotado desde 1999 por Volcan, o cercadas por montañas de residuos mineros de ayer y hoy.

La minería se remonta a cuatro siglos en este lugar. Se intensificó en 1901, con la compañía estadounidense Cerro de Pasco Copper Corporation, y continuó con la estatal Empresa Minera del Centro del Perú (Centromín), en los años 70. Desde 1999, Volcan explota principalmente zinc, plomo y plata.

Las sospechas de contaminación se convirtieron en certezas. Un estudio de 2005 de la Dirección Regional de Salud de Pasco determinó que más de 80 por ciento de los niños de las comunidades de Quiulacocha y Champamarca tenían más de 10 microgramos de plomo por decilitro de sangre (mcg/dl), máximo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2006, se obtuvieron resultados similares en Yanacancha.

La intoxicación crónica con plomo daña los riñones, el sistema nervioso y el reproductivo, puede causar hipertensión y anemia y altera el metabolismo. En los niños provoca daños irreversibles, como dificultades de aprendizaje, problemas de conducta y retardo mental, afirma la OMS. En concentraciones muy elevadas, puede desencadenar convulsiones, estados de coma y muerte.

Una investigación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del gobierno de Estados Unidos, elaborada en mayo de 2007, tomó muestras de suelos, polvo y aire en 40 áreas públicas y 53 viviendas de Ayapoto, Chaupimarca y Paragsha y examinó a 357 participantes, 163 niñas y niños y 194 mujeres.

El informe resultante sostiene que 91 por ciento de las niñas y niños de entre 1 y 12 años de edad examinados y 82 por ciento de mujeres en edad fértil tenían niveles altos de diversos agentes tóxicos, entre ellos plomo, cesio y talio.

El 25 de diciembre, día de Navidad, los niños Juan José, Naún y Christian han sacado a pasear a la pequeña Shandé, de un año de edad. Apenas escuchan el clic de la cámara de IPS posan con una sonrisa delante de un cementerio de residuos mineros en Ayapoto.

"No me gusta vivir aquí, hay mucha basura y cuando suenan los disparos huele feo", dice Naún. Los análisis afirman que su sangre tiene 18 mcg/dl de plomo.

Las detonaciones hacen temblar las casas a las 11 de la mañana y a las tres de la tarde. "Son 'los tiros' que impregnan el ambiente de un olor a jebe quemado", afirma Vilma Vicente.

"En ese momento, mi hermanito grita, llora", cuenta Angela, de 11 años, vestida de rosado.

La comunidad campesina más afectada es Quiulacocha. Sus 850 habitantes intentan vivir del ganado ovino, cercados por dos zonas de relaves, una mezcla tóxica de tierra, minerales, agua y rocas, que constituye la basura de la minería.

La primera, con los desechos dejados por Centromín, está a la entrada de la aldea, donde antes había una laguna. Metros más abajo se levanta la presa de relaves Ocroyoc, de Volcan.

"Esto es terrible, sobre todo en verano, cuando se calienta el relave y se levanta un vapor dañino y el viento jala esos residuos a nuestras casas", describe a IPS el presidente de la comunidad, Silvino Guadalupe Rojas.

Alberto Rojas, un comunero dueño de 200 cabezas de ganado, asegura que este año ha perdido entre 15 y 25 por ciento de sus animales por la sequía y la contaminación de los pastizales.

REUBICACIÓN LEJANA, EXPANSIÓN CERCANA

Según dijo a IPS el presidente regional (gobernador) de Pasco, Félix Rivera Serrano, el proceso de reubicación demandará entre 15 y 20 años, y sólo la primera etapa costará 1.500 millones de dólares.

"¿En 20 años? Será cuando ya esté muerto. Desde que soy niño vengo escuchando que nos vamos a ir, y nada. Mire las calaminas de las casas: están negras de polvo de relave", dice Rojas, padre de un hijo con 17 mcg/dl de plomo.

El anciano Teodoro Jesús Conozco, de 78 años, está a favor de la reubicación, pero no a cualquier precio. "¿Cómo nos van a pagar sólo 3.000 soles (unos 1.000 dólares) por nuestra casa? Mejor me quedo. ¿Y nuestro ganado, adónde va ir?", interroga.

Mientras, Volcan busca expandir sus operaciones con el llamado Plan L, que implicaría la destrucción de 11,4 hectáreas del centro histórico de la ciudad, el barrio de Chaupimarca. Habrá que demoler la plaza de armas, la iglesia principal y el histórico edificio Vicente Vegas donde en 1820 se declaró la independencia de Pasco.

La empresa busca los minerales que se encuentran debajo de esta zona, por lo que ya ha adquirido unas 400 viviendas. El proyecto está amparado en un convenio suscrito con el municipio provincial en septiembre.

El jefe de relaciones públicas de la Unidad Operativa de Cerro de Pasco de Volcan, Luis Pariona, dijo a IPS que la empresa respeta la decisión sobre el reasentamiento de la ciudad, pero no detendrá el Plan L, porque las autoridades locales y las organizaciones sociales lo aprobaron luego de una veintena de reuniones públicas, en las que consideraron que la actividad minera es una necesidad pública.

El profesor Rodolfo Rojas, delegado de los comerciantes e inquilinos de Cerro de Pasco ante la subcomisión de expansión minera, aseguró que de los 14 miembros de este grupo, apenas cinco firmaron el informe final aprobando la expansión.

"Debe suspenderse la ampliación del tajo hasta que se garantice un traslado justo para todos a un lugar saludable", argumentó Rojas. Volcán plantea un reasentamiento de corto plazo, con la construcción de viviendas e instituciones públicas en una zona cercana al tajo, dijo.

El presidente de la Asociación de Comerciantes e Inquilinos de Cerro de Pasco afectados por la expansión minera, Dimas Peña, pidió facilidades para que los socios del centro histórico puedan adquirir terrenos, siguiendo un decreto ley que se aprobó en 1971 para la reubicación de un sector de la ciudad.

PRIMERO LA MINERÍA

"Todo esto revela la ausencia del Estado ante un modelo de enclave minero, donde la empresa ordena la vida social, política y económica", dijo a IPS la congresista Gloria Ramos, hija de un trabajador minero, originaria de Cerro de Pasco e impulsora de la ley de reubicación.

"Por años se ha condicionado el derecho al trabajo a cambio de una vida llena de contaminación e indigna. Hemos crecido con una cultura de tránsito sin pensar en un desarrollo sostenible", agregó la legisladora.

En algunos casos, tres veces por semana y durante pocas horas al día, los habitantes reciben un agua turbia con la que deben satisfacer sus necesidades.

Pariona reconoció a IPS la gravedad de la contaminación, pero atribuyó la mayor responsabilidad al pasado y a la propia naturaleza.

"De por sí, los suelos de Cerro de Pasco tienen contaminación de óxido, plomo y todos los metales de la zona. Las operaciones mineras durante más de 400 años han generado un pasivo ambiental grave, dramático", dijo el portavoz de Volcan.

El tajo, como una herida, se sigue abriendo. (FIN/2008)

Fuente: IPS