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lunes, octubre 16, 2017

Plata y plomo en Cerro de Pasco: la mina del polvo envenenado



Abrigo. Hoja de coca. Trago. los consejos se acumulan en la estación de autobuses. Cualquier recomendación es insuficiente para subir del nivel del mar a 4.338 metros. La presión contrae la cabeza. El frío anula los movimientos. La falta de oxígeno oprime los pulmones. Todo junto forma el soroche: un mal de altura bien conocido entre los peruanos. En Cerro de Pasco, en el centro del país andino, lo aluden a menudo. Sobre todo, al visitante. Algo que no suele suceder: pocos recaen aquí por gusto.

El amanecer sorprende en un pico montañoso donde el sol quema y el viento araña. Su núcleo urbano se despereza entre mototaxis, cafés filtrados en restaurantes lúgubres y algunos vendedores ambulantes forrados de alpaca. Como en una ciudad amurallada, las calles terminan en una verja cubierta de tierra y escombros. Al otro lado, un gigantesco agujero horadado por camiones que serpentean por imbricados caminos. El Tajo, lo llaman. Así, con mayúscula. Es la mina que ha hecho famoso este enclave de 70.000 almas. La más alta del mundo a cielo abierto y de dimensiones descomunales: dos kilómetros de largo por uno de ancho y 400 metros de profundidad. Su descubrimiento ha marcado la existencia del lugar. Y, como en cualquier historia inconclusa, aún no sabemos si para bien o para mal.

Hasta ahora, las empresas encargadas de hurgar en la zona vivieron con la comodidad del apoderado. En esta montaña, como en el Potosí boliviano, el destino tenía el color del oro, la plata y los otros minerales como el zinc o el cobre, que se extraían con solo rascar. La riqueza envolvió una tierra pobre y conjuró a su población a la dependencia del subsuelo. El desarrollo era tan goloso que incluso se planteó el traslado de todo el término municipal a 15 kilómetros de distancia para continuar mordisqueando la calzada. La moneda estaba en el aire.

Y sigue allí. Todo permanece en duda: incluso los 2,3 millones de soles (593.000 euros) que firmaron para comprar los edificios colindantes y construir otros nuevos. Mientras, una población envejecida y aquejada de los problemas que da la extracción de metales se enfrenta a un nuevo futuro: los niños crecen con tóxicos en la sangre y las compañías responsables rebañan los restos antes de dejar la región.

La laguna, que antes reflejaba las nubes, ahora luce verde, expele un hedor nauseabundo y está plagada de carteles que ahuyentan al visitante con grandes exclamaciones. Un dilema que está reformando el tejido social y cambiando alguna de las codiciosas mentalidades que ascendieron a este enclave.

Plata en el bolsillo o plomo en el organismo. Y no hablamos en lenguaje narco.

La historia viene de lejos. En 1630 se descubrieron sus entrañas. En el siglo XVIII y XIX se convirtió en una urbe humilde y cosmopolita. Una suerte de tesoro de Sierra Madre donde la Pasco Cooper Corporation, filial estadounidense, aterrizó en 1901. La alternancia posterior de grupos mineros y gobiernos poco preocupados por el medio ambiente esquilmó un 30% del territorio metropolitano. Gran parte de sus vecinos vendía su salud por unos salarios algo mayores que en el resto de Perú. Y ni a día de hoy es fácil convencerles de que les den la espalda a condición de un futuro mejor: libre de contaminación, basado en el largo plazo.

«Nos hemos acostumbrado a vivir así: unos van a la mina, otros a la escuela», comenta desde su despacho el teniente alcalde, Martín Solís Adrianzen. «Nadie se va a hacer cargo del cambio, a financiar una reestructuración. Pasco ha aprendido a manejarse en este mundo», suspira, imprimiendo una ley de 2008 en la que se declara la «necesidad» de «medidas» para «reducir el impacto medioambiental y proteger la salud, así como definir el proceso de reubicación». Cosa que, adivinen, no ha pasado.

Comprobamos sus profecías con Eva Blas. A sus 54 años, es una de las personas que se resisten a abandonar su espacio en este entramado. Con un puesto de chocolatinas, gaseosas y frutos secos en la puerta de El Tajo, la vendedora recuerda cuando desfilaban hasta 5.000 personas por delante del quiosco, que atiende desde hace 28 años. «Venían de cualquier sitio», sonríe. «Ahora no quedan ni 300. Y ésta es mi única fuente de ingresos. Me preocupa la contaminación, pero no tenemos muchas más cosas».

La hora del almuerzo se aproxima y es cierto: pocas cuadrillas con mono y casco apuran la sopa que se sirve en los alrededores de Paraxa, boca de entrada a ese agujero insondable. Juan Solís Argueta perteneció a ese tumulto del que hablaba la taciturna Blas. Se pasó de los 21 a los 27 años internándose en la mina 12 horas al día por 45 soles (12 euros). Ahora, con 30, se dedica a la agricultura. Papas, maíz, habas. Bajaba con otros 3.000 compañeros hasta que el trajín se frenó. Con las dudas de la mudanza de la localidad, capital de una provincia con 150.000 habitantes, se redujo la plantilla, se paralizaron las tareas más intrusivas y se optó por el relave, es decir, por aprovechar las últimas partículas de mineral que quedaban en la superficie. A lo que hoy se dedican los conductores de esos camiones sinuosos y los que sorben refrescos con los guantes puestos.



Eso no quiere decir que no siga esparciéndose por la atmósfera un polvo maldito. La faringitis y la rinofaringitis son la causa principal de mortalidad en los más ancianos, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de Cerro de Pasco, de 2016. Y aunque la silicosis no sea de los mayores temores para los recién incorporados, que alaban la seguridad o las nuevas medidas para la protección física y medioambiental de su plantilla, sí lo es la cantidad de plomo que se almacena en la sangre.

Pasa del suelo a los pulmones. O a la comida. O a las manos. Y llega al organismo de los más vulnerables: entre gestantes y niños de hasta 12 años se cuentan 117 personas contaminadas, incluidos 40 casos graves, según una tabla de la Dirección Regional de Salud (Diresa).

«Puede penetrar de tres formas: por inhalación, por conductos orales o por la piel», explican Karina Valentín y Cindy Calzada, de 35 y 32 años, que se encargan de la prevención con sesiones educativas y de higiene. «Es lo único que se está haciendo. Ni siquiera hay una unidad especial para los tratamientos, y eso que llevamos meses reclamándola. Estamos en declaratoria de emergencia», lamentan después de varios años en el cargo.

Saben a lo que se refieren en el Centro de Salud Uliachin, donde varias madres aguardan los resultados de un análisis que les saque de dudas. Sus hijos acuden con somnolencia, cefaleas, complicaciones neurológicas, perturbaciones en el sistema nervioso central o falta de atención. Aquí les toman muestras y determinan el impacto. El tratamiento suele consistir en complejos vitamínicos. A veces en balde, pues el sueldo no les llega: sus habitantes apenas llegan al salario mínimo, 230 euros al mes.

Nos pasamos el día preocupados. El miedo siempre está latente. Algunos de sus compañeros tenían harto plomo», dice Verónica Aguedo, de cara agrietada y espalda curva a sus 34 años, mientras sujeta a tres niñas de 2, 8 y 10 en la calle del hospital. Una de ellas orina de repente, sin previo aviso, separando con sus torpes brazos las capas de ropa andrajosa. Muy cerca, el Colegio 6 de Diciembre celebra un día festivo después de varias jornadas de huelga docente. En toda la provincia, el número de alumnos en Primaria suma 37.177, es decir, unos 10.000 menos que hace 10 años. «El que puede se va, aunque nosotros no tenemos casos clínicos», adelanta César Torres, el director desde hace ocho años, mientras hace guardia en el patio, abierto para los críos de los que no se podían hacer cargo sus padres.

«La gente acá no crece», escupe. «La gente acá se marcha y desaparece». El problema, masculla, es que el gobierno se olvidó de Cerro de Pasco. «En las colonias se cogían minerales a menos de cinco metros. Y, claro, eso era muy tentador. Pero nadie se preocupó por el desarrollo sostenible», repite enfadado, rememorando cómo sufre cada vez que hay una campaña para testar a sus 520 alumnos. «Ellos tienen anemias o enfermedades contagiosas, pero los adultos contraen policitemia», apunta como afectado: la médula ósea se trastorna y produce una mayor cantidad de glóbulos rojos, pudiendo ocasionar ictus o embolias. «Aquí nadie debería trabajar más allá de los 50 años», protesta quien necesita salir de su lugar de residencia cada cierto tiempo a zonas de menor altitud. «Paso fines de semana o vacaciones en la playa para normalizar mi sangre».

¿Qué hacer? Un corro encabezado por Natalia, de 26 años, responde que desde hace meses filtran el agua, obligan a sus niños a lavarse las manos, les advierten de que no hay que tocar cosas. Los registros presentan una mortalidad infantil de 21 casos por cada 1.000 (en España no llega a cuatro). «Lo más peligroso es jugar con la tierra», arguye enfadada. «Nos iríamos ahora mismo. Porque cuando vives aquí al principio lo ves normal, pero luego te indignas: crees que se gana más por las minas, pero hay despidos y para la salud o el medio ambiente es trágico. Lo único que crece es la quinoa, una semilla muy fuerte».

De pocas palabras, los maridos escuchan y asienten. En una ronda rápida se observa cómo sus experiencias se repiten. Prácticamente, todos han pasado por la mina y ahora han mutado a chóferes, labriegos o pequeños comerciantes, nuevo retrato de la economía del lugar. Manosearon el subsuelo. Si no en El Tajo, en localidades cercanas como Colquijirca, donde aún extraen plata, plomo, zinc y cobre entre raíles exteriores y una compleja red de túneles. El acceso allí está prohibido y cada trabajador debe presentar su tarjeta antes de franquear la valla. La mayoría tiene estudios superiores. Desempeñan cargos técnicos. Pocos tocan directamente las 22 toneladas de mineral que se sacan al día.

«Usamos guantes, botas, protector auditivo y ocular, casco y respirador», relata José Paterno Bustamante, de 52 años, que ha pasado por varios agujeros y recuerda El Tajo como el lugar más duro. A pesar de que un arco de bienvenida les honre como Capital minera. O de que el parque principal adorne sus árboles con una figura de un trabajador de la mina y sus accesorios. Su memoria no le traiciona: a este pueblo le cayó una maldición. Igual que a los oficios relacionados con el sector, en plena reconversión.

Aún se desconoce si habrá traslado futuro. Si se formará otra malla industrial. Un dilema que una nonagenaria que vende periódicos no se atreve a resolver, si bien lo fulmina de una tacada: «Cerro de Pasco está muerto. Lo que no sé es por qué no lo estoy yo».

Javier Arcenillas

(*) Fuente: ElMundo

domingo, agosto 20, 2017

Cerro de Pasco, entre el polvo y el mineral



La ciudad de la sierra central languidece, está secuestrada por toneladas de desmonte y relave minero. Un estudio detectó la presencia de arsénico, plomo y otros metales pesados en el agua y los suelos. Los niños son los más vulnerables. La reubicación es la única salida.

Humberto Grijalba (70) hace el recuento de los daños. A sus espaldas se abre una explanada inmensa de tierra muerta. Una gran costra de color naranja cubre parte de la laguna Quiulacocha, ubicada al suroeste de la provincia de Cerro de Pasco. Hoy, en pleno estiaje, la laguna está descargada y deja a la vista una masa fangosa y tóxica.

Durante el siglo pasado, cumplió la función de botadero de relaves mineros. Fue contaminada por décadas por la Cerro de Pasco Cooper Co. primero, y por Centromín Perú, después.

Como un caño abierto, las mineras la llenaron de desperdicio y actualmente se calcula que hay 78 millones de toneladas de relave disperso en 115 hectáreas.

Hoy, siglo XXI, Activos Mineros, un organismo estatal encargado de remediar los pasivos ambientales de la minería, mitiga los daños tratando las aguas ácidas de la tímida lagunilla que brilla en medio de este paisaje marciano.

“Cuando era niño, jugaba en esta laguna. Era limpia, cazábamos chalhuas, pescaditos pequeñitos como las sardinas, habían patos silvestres, ranas [...] ya no hay vida”, dice Grijalba, vecino de la comunidad campesina de Quiulacocha – asentada a cinco metros de la laguna contaminada–, y cuyos habitantes tienen que soportar la polvareda que viene de la relavera y que lo entierra todo bajo un sospechoso color negruzco.

Lo sucedido con esta laguna es sólo una muestra del feroz paso de la minería en Cerro de Pasco, ubicada en la sierra central, a 4,380 metros de altitud, y que tiene consesionado el 74% de su territorio a esta actividad extractiva.

Si observamos desde el mirador más alto de la ciudad, veremos cómo los cerros naturales compiten en presencia con los desmontes mineros; si caminamos por las calles nos cruzaremos con los montones de piedra y mineral pulverizado, altamente tóxicos, depositados muy cerca de hospitales y colegios; si nos quedamos por un tiempo prolongado, posiblemente, padezcamos los embates de la intoxicación con metales pesados.

“Esta ciudad es un gran laboratorio –dice Wilmar Cosme del Centro Labor– aquí se pueden hacer investigaciones de lo que no debe hacer una minera”.

El cerro sitiado

Cerro de Pasco es una ciudad asfixiada por la mina. Ver cómo las casas parecen a punto de ser tragadas por el gigantesco tajo abierto que se despliega en medio de todo es una metáfora de lo que está haciendo la actividad minera con la gente, la contaminación los está devorando.

Dos distritos de Cerro de Pasco, Simón Bolívar y Chaupimarca, fueron declarados en emergencia sanitaria por el Ministerio de Salud en junio pasado. El agua que toma la población es imbebible, está contaminada con metales pesados altamente cancerígenos como el arsénico, así como los suelos de las escuelas y los parques presentan plomo, cadmio y mercurio. La gente se está intoxicando.

Esta realidad se conoce desde 1999, cuando la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) detectó en un primer estudio que los niños de entre 6 a 8 años vivían con un nivel alto de plomo en la sangre, un promedio de 15.5 microgramos por decilitro, cuando lo permitido por la OMS es de 10 μg/dl.

Y se ha constatado en un último estudio realizado en setiembre de 2016 por Source International y Centro Labor, en el que se reveló la presencia de entre 4 a 10 metales pesados en el cabello de los niños.

Como una trampa mortal, los desperdicios tóxicos de la mina están al alcance de los niños. En el barrio de Paragsha, por ejemplo, un grupo de ellos juega en los columpios de un parque infantil llamado "ecológico", lo cual resulta irónico porque a pocos metros de distancia, se levanta el botadero de Volcan, la principal empresa minera en Cerro de Pasco.

La pequeña Harumi (7) y su hermano Leonel (3) ríen y corren y como telón de fondo tienen a esos cerros estériles cargados de metales pesados como arsénico y plomo, posibles culpables de que cada cierto tiempo les sangre la nariz.

"Este efecto es una característica de la intoxicación crónica con plomo que se presenta mayormente en niños con anemia -señala el doctor Fernando Osores, experto en toxicología clínica ambiental-, el plomo es altamente tóxico para los seres humanos en especial para los niños de entre 0 a 5 años, y las madres gestantes, daña el sistema nervioso central y el sistema productor de hemoglobina. Los niños intoxicados presentan un pobre desarrollo psicomotor y neurocognitivo".

La constante exposición a este y otros metales pesados los están condenando a una incapacidad irreversible, y hasta a enfermedades incurables.

En otro punto de la ciudad, en el barrio de Chaupimarca, los hermanos José Luis (3) y César (9) intentan que su cometa vuele en el patio trasero de su casa. Los niños corren sobre escrombros de roca y mineral pulverizado. Es el "cerro de plomo", dicen con inconsciencia, es el botadero Excelsior, el pasivo ambiental más grande de Cerro de Pasco. 50 toneladas de desmonte que el Estado quiere contener con unas débiles mallas que se deshacen en hilachas. La protección es irrisoria, una gracia, el peligro para los niños es inminente.

Daño de inocentes

En el barrio José Carlos Mariátegui, la madre de Sunmi (10), Rosa Andrade, muestra los últimos informes médicos de la salud de su hija. La niña tiene constantes dolores de cabeza, está más irritable y le sangra la nariz con frecuencia. El 2012 un dosaje de sangre arrojó altos niveles de plomo en su organismo. Hoy, dice Andrade, el mineral está invadiendo sus huesos y no solo eso: "A mi hija le han diagnosticado retardo mental leve [...] ella era una niña sana, la primera alumna en su salón".

Los casos de niños contaminados se multiplican en otros barrios del distrito Simón Bolívar. El alcalde Zumel Trujillo suelta una cifra escalofriante: "Se ha identificado más de dos mil niños intoxicados, 40 de ellos tiene leucemia y hay casos de cáncer terminal".

Esta semana, un grupo de quince familias pasqueñas viajaron a Lima con sus niños. El Estado, a través del Ministerio de Salud, les ha realizado una evaluación general.

"Mi hija ha sido desahuciada -dice al otro lado del hilo telefónico Simeon Martin, padre de Esmeralda (9). La pequeña ha sido diagnosticada con aplasia medular severa, una enfermedad que le impide a su cuerpo producir sangre, glóbulos rojos y plaquetas.

"Los médicos han dicho que debo hacerle un trasplante de médula osea. Pero no me dan muchas esperanzas, las posibilidades son casi nulas", agrega Martin quien responsabiliza directamente a la minera por el daño irreversible en la salud de su hija.

Al igual que otros niños, Esmeralda juega, va al colegio y vive inmersa entre los desmontes que la minera Volcan se niega a remediar con el argumento -dice el regidor de Simón Bolívar, Jaime Silva- de que esos desperdicios no les pertecen, que son los pasivos que dejaron las otras compañías mineras.

"Hay sólo dos opciones -agrega el doctor Osores- o se trasladan a una zona adecuada para vivir, o el Estado toma medidas de protección: se debe afianzar la nutrición de esos niños y de las madres gestantes, los niños anémicos son más propensos a los daños de los metales pesados; se debe asegurar el agua potable y se debe pavimentar las calles".

Cerro de Pasco está secuestrada por la mina. El 2008 se aprobó una ley para el traslado de la ciudad que aún no se pone en marcha. Su futuro cuelga de un péndulo que se mueve entre el bienestar o el mineral. A la ciudad se la está comiendo la mina y nadie se hace responsable.

Esta ciudad es un gran laboratorio, aquí se pueden hacer investigaciones de lo que no debe hacer una minera"."A mi hija le han diagnosticado retardo mental leve, ella era una niña sana, la primera alumna de su salón".

Juana Gallegos

(*) Fuente: LaRepública (20-Agosto-2017)

viernes, junio 03, 2016

La infancia contaminada de Cerro de Pasco



La ciudad peruana Cerro de Pasco se estableció a más de 4,300 metros sobre el nivel del mar para explotar sus ricos yacimientos de oro y plata. Fue fundada a inicios de la época colonial en los Andes y hoy toda su jurisdicción está plagada de focos de contaminación que nadie se ha ocupado de mitigar.

Hay lagunas de aguas envenenadas con residuos del procesamiento de los minerales y montañas de desechos mineros con restos de metales pesados. Sus habitantes se quejan de que las calles y caminos sin asfaltar están impregnados de partículas provenientes de las minas que se levantan con el paso de los vehículos. Estas van a parar a los pulmones, al agua, a los pastos y a sus alimentos para ir corroyendo la salud de los que allí respiran, poco a poco.

Esta herencia envenenada de la actividad minera de Cerro de Pasco se ha agravado desde que a mediados del siglo pasado se pasó de la explotación en socavón a la de tajo abierto. Un tajo que, con unos dos kilómetros de largo y hasta 400 metros de profundidad, ha engullido barrios enteros y ha partido en dos la ciudad, una parte de la cual se asoma a un abismo que amenaza con seguir avanzando.



“Como no han existido estudios científicos, la mina decía que era falso, que no había contaminación”, asegura Jaime Silva, regidor de Medio Ambiente de Simón Bolívar, uno de los tres distritos de la ciudad. Sin embargo, a partir de la década pasada empezaron a realizarse estudios en los que se detectó la presencia de metales pesados como el plomo en la sangre de sus habitantes, sobre todo en los niños y niñas. Estos estaban muy por encima de los niveles recomendados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, tomado como referencia. Esos informes pronosticaron hace una década que los menores pronto comenzarían a enfermarse. Y así ha sido.

Seguir el reportaje completo de Pablo Pérez Álvarez desde aquí

(*) Fuente: Univisión Noticias (02.06.2016)

domingo, diciembre 20, 2015

La enorme mina a cielo abierto que 'devora' a una importante ciudad de Perú



La ciudad peruana de Cerro de Pasco, que es conocida como 'la capital minera del Perú' y es una de las ciudades más altas del mundo, hace un siglo fue muy desarrollada y la segunda más grande del país. Actualmente está considerada oficialmente en "emergencia ambiental", según la decisión del Ministerio de salud del país andino.

En medio de la cuidad hay un gigante hueco de casi dos kilómetros de longitud, un kilómetro de ancho y una profundidad de casi medio kilómetro, que se sigue expandiendo. El centro histórico de la ciudad, fundado a finales del siglo XVI, ya no existe, fue 'tragado' por la mina. De hecho, la perforación ya está avanzando sobre barrios construidos en los años 1960, precisamente para alejarse de la mina, señala National Geographic.

Alrededor de la mina hay una 'zona de exclusión' llena de casas abandonadas. La mina envenena con sus desechos tóxicos los lagos y los ríos, dejando a la ciudad sin agua potable. Pero aún más peligroso es el polvo dañino procedente de los desechos tóxicos de la producción minera que se amontan por la ciudad.

¿De quién es la culpa?

Fue precisamente la mina, riquísima en plata, lo que dio origen a la ciudad y su gran desarrollo, pese a su ubicación a 4.380 metros sobre el nivel del mar. A partir del inicio del siglo pasado a la ciudad llegó el ferrocarril, y con este arribaron también empresas e inversores estadounidenses que compraron la mina, donde ya se agotaba la plata, pero estaba en auge el cobre. Los siguientes 50 años, la compañia The Cerro de Pasco Corporation extrajo el metal con el método tradicional, es decir, escavando túneles debajo de la ciudad.

Pero a mediados de siglo, la producción de cobre fue sustituida por la de zinc y plomo, mientras que, en lugar de hacer túneles, los mineros empezaron a escavar a cielo abierto. En 1974 el Gobierno nacionalizó la mina, y 25 años después la vendió a la empresa peruana Volcan, que la opera hasta la fecha. Son estas tres entidades, dos empresas privadas y el Gobierno, que dejaron la 'herencia' tóxica que se amontona desde 1950 hasta ahora: el polvo de los desechos envenena a la gente.

Los más perjudicados son los niños

El 90% de los niños en Cerro de Pasco tienen niveles elevados de algún elemento químico dañino en su sangre. Más de la mitad tiene cantidades de plomo que superan por mucho los 5 microgramos por decilitro de sangre, lo que se considera un límite superior a la norma.

'National Geografic' muestra los trágicos resultados del constante envenenamiento: los niños tienen problemas de desarrollo; mientras que a unos les cuesta mucho estudiar, otros no aprenden a caminar ni a hablar. También hay niños que sufren dolores, convulsiones y disfunciones de órganos. La consecuencia más grave del envenenamiento puede ser la muerte.

¿Por qué no se van?

El problema en la ciudad se volvió urgente hace decenas de años. Ya en la década del 80, el Gobierno construyó varios barrios residenciales a 15 kilómetros de la mina para que la gente no viva cerca de ella. Pero las casas eran muy pequeñas, con superficies no superiores a los 20 metros cuadrados.

En 2006 fue aprobada una ley para desalojar la ciudad entera y construirla en un nuevo lugar, pero hasta ahora no ha habido mucho avance, tanto por falta de financiación, como por ausencia de voluntad política.

Uno de los resultados negativos de esta legislación es que la empresa privada que maneja la mina al parecer ya no se siente obligada a realizar esfuerzos para proteger a los residentes de los efectos negativos de la producción. Entre 2010 y 2014, la empresa Volcan tuvo más multas medioambientales que cualquier otra firma minera en Perú, de las cuales muchas nunca pagó, según afirma el medio.

Muchas casas en la ciudad son abandonadas y a aquellos que quieren dejar la ciudad les resulta difícil encontrar un comprador para sus hogares, pese a que los precios de los inmuebles son muy bajos.

Por otro lado, de los 70.000 habitantes de la ciudad, 1.400 trabajan para la mina, y pese a todos sus efectos negativos, aquellos que intentan cambiar la situación pueden toparse con la protesta de los propios ciudadanos, que temen por su trabajo.

La sexta parte de las ganancias de Perú son fruto de la minería, algo que explica la importancia de la mina en Cerro de Pasco. En últimos años las autoridades intentaron frenar el polvo tapando los desechos y plantando árboles en la zona árida por su altitud. Pero todos estos esfuerzos no resultaron suficientes.

(*) Fuente: RT
(**) Imagen: NGeo

sábado, octubre 03, 2015

Mimp facilitó acuerdos para atender contaminación de niños con plomo en Pasco



La ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Marcela Huaita, logró conducir a un acuerdo a las autoridades de la región Pasco y representantes del Ejecutivo para atender el problema de contaminación de plomo que aqueja la salud de los niños de la zona.

Dicha reunión, en la sede de la Presidencia de Consejo de Ministros, congregó a las autoridades de la Municipalidad Distrital de Simón Bolívar, del Gobierno Regional de Pasco, así como a congresistas y representantes del Ejecutivo.

Asimismo, estuvieron presentes el ministro de Salud, y los viceministros del Ambiente; y de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

El Minsa se comprometió a realizar en diciembre una evaluación clínica de plomo en sangre a 2,000 niñas, niños y adolescentes, así como elaborar un Plan de Salud para el año 2016 y brindar atención médica a los menores identificados que requieren evaluación especializada en Lima.

Además, el Gobierno Regional de Pasco y el Minsa evaluarán la construcción de una clínica de desintoxicación, priorizando el distrito de Simón Bolívar.

EsSalud, por su parte, convocará a concurso para identificar a los responsables de la elaboración del expediente técnico del Hospital en Tinyahuarco.

Del mismo modo, el Ministerio del Ambiente se comprometió  a realizar, a través del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), una supervisión especial a la planta de recuperación de oxidados, en el cuarto trimestre del 2015.

Sobre la Laguna de Yanamate, se difundirán los resultados de las acciones de fiscalización efectuadas.

En el caso de la Laguna de Angascancha, se acordó desarrollar las acciones para evitar su contaminación e impulsar el perfil del proyecto.

Los ministerios del Ambiente, y de Vivienda, a su turno, coordinarán con las municipalidades la asistencia técnica para la elaboración del Presupuesto de Inversión Pública (PIP) para su presentación en el Fondo de Promoción a la Inversión Pública Regional y Local (Foniprel).

El sector ambiente continuará con las acciones de fiscalización ambiental en Pasco.

Con respecto al saneamiento, se acordó que, en el caso del proyecto con código SNIP 233498, la Municipalidad de Simón Bolívar transferirá al Ministerio de Vivienda la unidad ejecutora.

Sobre los cuatro proyectos con código SNIP: 229347; 202308; 262465 y s/n, se suscribirá un convenio con dicho municipio transfiriendo la unidad formuladora y ejecutora también al Ministerio de Vivienda.

A su vez, dicho sector asumirá el costo de los estudios y ejecución de obras con cargo al presupuesto 2016. También brindará asistencia técnica para los proyectos hasta por un monto total de 10.4 millones de soles.

La ministra Marcela Huaita destacó el nivel de diálogo alcanzado y el compromiso de ambas partes por mejorar la calidad de vida de los menores afectados y por la contaminación.

NDP/MVF

Fuente: Andina 03/10/2015

Notas relacionadas:
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domingo, septiembre 01, 2013

729 niños de Simón Bolívar afectados con plomo en sangre



La Dirección Regional de Salud (Diresa) Pasco, se reunió con directivos de EsSalud, para tratar el tema de declaratoria en emergencia del Distrito de Simón Bolívar por los niños con plomo en sangre.

El departamento de prensa de Diresa, mencionó que estos diálogos se realizan con el fin de articular y dinamizar los trabajos. Asimismo, la coordinadora de la Alianza Estratégica de Regional de Metales Pesados, July Martínez Román, señaló que con esto (Minsa y EsSalud) se busca mejorar la calidad de vida de los niños con plomo.

Estadísticas
Así, dio a conocer que el 30% de la población afectada con plomo en sangre del distrito bolivariano está asegurada en el Sistema Integral de Salud (SIS) y el 70% en EsSalud, que son un aproximado de 729 niños.

"Nosotros como MINSA queremos el apoyo y la participación de la Red Asistencial, por ello venimos a dinamizar el trabajo en equipo con tamizaje, campañas de salud y entrega de nutrientes", culminó.

(*) Fuente: Correo (31-08-13)
(**) Imagen: regionpasco.gob.pe

viernes, marzo 18, 2011

Niños de Champamarca protestan por arrojo de residuos mineros que afectan su salud



Menores de la localidad de Champamarca en Cerro de Pasco, denuncian que la Minera Cerro S.A.C. desde hace varios años arroja desechos contaminantes muy cerca de su poblado, lo que está dañando su salud. Varios de ellos presentan niveles de plomo en la sangre muy superior a lo permitido.

Fuente: 24horas.com.pe

miércoles, enero 26, 2011

Construirán centro de desintoxicación de plomo en la sangre en región Pasco



Un centro de desintoxicación del plomo que contamina la sangre de la población infantil en la ciudad de Cerro de Pasco sería construido a partir de este año, informó hoy el presidente regional pasqueño, Kléver Meléndez.

Explicó que se trata de una iniciativa respaldada por la Corporación Andina de Fomento (CAF), que su despacho apoyará con la elaboración del perfil, el expediente técnico y un 20 por ciento del presupuesto que demandará.

“Tenemos toda la voluntad de que este proyecto se haga realidad, como un servicio a la salud de la población infantil, principalmente la ubicada en las zonas mineras”, declaró a la Agencia Andina.

Refirió que los menores suelen ser afectados por este problema cuando se exponen a la contaminación en las calles o veredas durante sus horas de juego.

Dijo que ya iniciaron la elaboración del contenido del proyecto y, de no mediar algún retraso o inconveniente, este año se empezaría la construcción del centro de desintoxicación en la comunidad de Lucma, del distrito de Huachón.

Mencionó que si bien todavía no se cuenta con estimaciones del presupuesto que requerirá la obra, ésta podría demandar entre diez y doce millones de nuevos soles.

Recordó que recientemente recibieron a la parlamentaria andina Elsa Malpartida, quien hace dos años inició las gestiones para promover el proyecto, junto a organizaciones dedicadas a trabajos sociales y culturales.

Para la legisladora, se trata de un proyecto que trascenderá a nivel internacional y su magnitud dependerá de la propuesta técnica del gobierno regional. Podría ser un hospital o un centro de investigación.

La contaminación por plomo en la sangre limita el desarrollo intelectual y psicomotriz de los niños.


(FIN) VVS/JOT

Fuente: ANDINA (25.01.2011)
Video: ColectivoAents

viernes, agosto 20, 2010

Cerro de Pasco, Rancas y el tajo imparable



Hace poco, el mismo presidente del tuvo a bien mencionar en su discurso patrio a dos empresas mineras irresponsables social y ambientalmente: Doe Run Perú y Caudalosa, pero se le pasó aludir a otro caso no menos grave. En efecto, en Cerro de Pasco, una de las ciudades mineras más altas del mundo, y su entorno no sólo es difícil vivir sin contaminarse con metales, sino también llevar la palabra desarrollo a los hechos, pese a sus aparentemente infinitas riquezas minerales (antes plata y ahora zinc, cobre y plomo).

La reciente audiencia pública, impulsada por un importante diario nacional, hace recordar al país la dura y compleja realidad de una ciudad que podría ser uno de los mejores ejemplos de la llamada maldición de los recursos naturales. Una maldición que se ensaña con los más débiles y pobres de la urbe y sus comunidades rurales y urbanas circundantes. Como el caso de una pequeña de cuatro años, Thais Palma, que hizo noticia el año pasado cuando se supo que tenía 120 microgramos de plomo por decilitro, sufriendo un severo retraso mental por ello.

En efecto, la larga historia de esta ciudad, fundada como Villa de Pasco por los españoles en 1572, estuvo desde sus inicios vinculada a la minería. Actividad económica que históricamente fue de menos a más, al igual que su impacto socioambiental, a medida que se hacía más intensiva y extensiva. De ahí la broma negra local que afirma que su real plaza de armas, o sea su verdadero centro o eje político-económico, sea el tajo abierto, iniciado en 1956 por la histórica minera de origen norteamericano Cerro de Pasco Copper Corporation, y operado desde 1999, tras la cuestionada privatización de CENTROMÍN, por la empresa peruana Volcan S.A.A. Una minera que más destacó por la capacidad de generar renta de su difunto dueño principal y gestor, Roberto Letts Colmenares, que por un cuidadoso manejo ambiental y social o su respeto a las normas legales ambientales del país y hasta sus propios convenios. Ejemplos de estos dos aspectos son:

1) La construcción ilegal, o sea sin Estudio de Impacto Ambiental aprobado, de una planta complementaria de beneficio de minerales oxidados en el paraje Chaupishuco, ubicado en territorio de la comunidad campesina de Rancas, lo cual le generó a la minera una multa de 10 UIT, vale decir unos módicos S/. 35,000.

2) la firma poco transparente de un convenio con la municipalidad provincial de Pasco, a fin de preparar la implementación de su Plan L de expansión del tajo abierto (sin sujetarlo debidamente al desarrollo urbano), que luego la misma minera no cumplió.

A la fecha, está por vencerse el plazo para responder las observaciones presentadas por la sociedad civil pasqueña al EIA del plan L, tras su audiencia pública en marzo pasado. Pero es preocupante la denuncia de que ese Plan en realidad ya estaría siendo implementado desde hace dos años de manera irregular, haciendo obras de expansión del tajo dentro del cerco del mismo y comprando casas para demolerlas fuera del cerco, al margen del plan de desarrollo urbano.

Por si lo anterior fuera poco, hace una semana minera Volcan está presionando indirectamente y de manera sucia, por decir lo menos, a la comunidad campesina de Rancas, a fin de obtener su permiso para usar sus tierras para expandir el área de su relavera en la zona de Ocroyoc. Hace esto amenazando con despedir a los trabajadores de sus contratas, arguyendo que no le quedaría otra opción al no poder garantizar la continuidad de sus operaciones, no teniendo donde disponer sus relaves mineros. De modo que así crea un clima social adverso hacia Rancas, que se vería presionada por la colectividad de grupos sociales interesados en conservar su puesto de trabajo.

Esta nueva escalada de conflicto minera-comunidad se inició cuando la segunda se ratificó en su posición de arribar a conversaciones positivas que posibiliten el reconocimiento expreso por parte de la primera de que los terrenos sobre los que vienen operando (relavera Ocroyoc y botadero Rumiallana) son de propiedad ancestral comunal. Lo cual se estaba dando en el marco de una negociación, no sólo en términos meramente monetarios. Luego de establecido este punto, la comunidad se ocuparía conjuntamente con la minera, de establecer las formas de resarcir, remediar y mitigar los daños ambientales ocasionados a la población y los terrenos comunales. Últimamente, la comunidad ha empezado a preguntarse acerca de qué garantía tiene de que la minera no va continuar generando daños ambientales y cuál es el mecanismo para cautelar el derecho a la vida saludable.

Tras la nueva estrategia de la minera, la comunidad se ratificó en su decisión, aunque un sector de sus miembros, que presta servicios a las mineras vecinas, sabe que está en peligro su puesto laboral. Pero tienen claro que aún les queda otra opción, la actividad pecuaria, y además confían que están defendiendo lo que ancestralmente les pertenece, contando con que los organismos nacionales e internacionales se solidarizarán con su causa.

(*) Raúl Chacón Pagán, con la colaboración de Carlos Gora, comunero de Rancas y miembro de la Komuna Koripampa.

Fuente: OCMAL
Imagen: AgendaPasco (Rancas)

martes, agosto 17, 2010

Evaluación de la Calidad de los Recursos Hídricos en la Provincia de Pasco y de la Salud en el Centro Poblado de Paragsha



Todo ser humano, sin distinción de raza, religión, sexo, edad, condición social o económica, tiene derecho a poder vivir en un ambiente saludable, lo que solo es posible si la calidad de los principales recursos naturales como el agua, el aire y el suelo se encuentran libres de todo agente contaminador; sin que la actividad cotidiana de la población y las actividades económicas pongan en riesgo los recursos naturales vitales para la subsistencia humana.

La Asociación Civil Centro de Cultura Popular Labor, ha presentado el libro “Evaluación de la Calidad de los Recursos Hídricos en la Provincia de Pasco y de la Salud en el Centro Poblado de Paragsha”, documento que da cuenta del proceso y los resultados obtenidos de la investigación dirigida por el Lic. Flaviano Bianchini, representante de la Universidad de Pisa de Italia.

La publicación tiene como propósito dar a conocer los resultados de los análisis realizados a los principales recursos hídricos de la Provincia de Pasco, nos referimos a la Cuenca Alta del Río Huallaga, las Micro Cuencas del Río Tingo y San Juan. También se tomaron muestras a las aguas de las lagunas de Quiulacocha y Yanamate, al agua de mina de la Empresa Minera Volcan y al agua que se consume en Cerro de Pasco. Asimismo presenta los resultados de los estudios que se hicieron para conocer el contenido de metales pesados en 41 personas, principalmente niños y niñas del Centro Poblado de Paragsha.

El estudio en mención presenta además de los resultados del análisis de la calidad del agua, los efectos que tienen los diferentes metales sobre la salud humana, especialmente cuando sobrepasan los límites máximos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con este documento, el Centro Labor, el investigador y la Universidad de Pisa buscan contribuir a la visibilización de los problemas por los que atraviesa la población y los recursos naturales en Pasco, de manera especial el agua por efecto de la actividad minera; pero que sobre todo se convierte en un llamado a la acción concreta y decidida de parte de las autoridades locales y nacionales, de las empresas mineras y la propia población, para que se adopten las medidas necesarias que permitan aprovechar racionalmente los recursos naturales que tenemos y cuidar la salud de los pobladores de Cerro de Pasco, en especial de los niños, niñas y las mujeres.

© Asociación Civil Centro de Cultura Popular Labor
Jirón Junín No 266 - Chaupimarca
Cerro de Pasco, Perú.

E-mail: centrolabor@laborpascoperu.org.pe
Sitio Web: http://www.laborpascoperu.org.pe/

Responsable del Estudio:
Licenciado Flaviano Bianchini

Equipo de Apoyo al Estudio:
Profesora Gladys Huamán Gora
Economista Andrés Avelino Valer
Economista César López Jurado
Licenciado en Administración Jaime Silva Ponce
Bachiller en Economía Wilmar Cosme Calzada
Tiraje: 1,000 ejemplares

(*)Este reporte se encuentraen formato electrónico en la página web y en la sede institucional.
(**) Las gracias a nuestra amiga Elizabeth Lino por extendernos un enlace de la publicación.

jueves, julio 15, 2010

Cerro de Pasco: un lugar que pocos quieren ver y saber



Barbara Trentavizi, una antropóloga italiana que ha recorrido America latina, realizando estudios diversos sobre el valor social de los pueblos, estuvo hace poco en nuestra gélida ciudad, y ella nos cuenta de manera sobrecogedora, cómo encontró al pueblo minero, su desesperanza y la ‘sobrevivencia’ de sus pobladores.

Para llegar al Cerro de Pasco en Perú no es difícil. Se toma un bus desde una terminal de Lima o unos cómodos carros colectivos.

Hay que hacer varias escalas eso si. Se recorre un camino estrecho y tortuoso que te hace llegar desde el nivel del mar y la insoportable humedad de la metrópoli a una altura de 4.300 metros sobre el nivel mar. Pasas en medio de enormes montañas, el cielo en Lima gris y oscuro de pronto se vuelve azul y el aire se hace cada kilómetro más fresco.

Me siento tranquila, relajada, acepté ir porque quería ver con mis ojos un lugar que los peruanos y los latinoamericanos en general no quieren ver y del cual no quieren saber.

Un lugar remoto muy lejos del bullicio de la capital, de sus ofertas de compras de sus publicidades mundialistas que vuelven a todos niños mal crecidos y eufóricos.
En el camino me empiezo a dar cuenta que el paisaje cambia. El color de las montañas se hace raro, parece un cuerpo al que le han quitado la piel.

El agua de los ríos al lado está entrampada en tubos que la desvían a saber para donde. Las lagunas, que deberían ser transparentes asumen de repente un color raro, verde ácido. La persona que me acompaña, experta del área y buen conocedor de los entornos me explica que ya llegamos a territorio minero. Es uno de los enclaves económico del país latinoamericano, uno de los centros de la riqueza que sirve para echar andar el mundo. Me quedo atónita. En un valle que aparece majestuoso en su belleza hay camiones y máquinas excavadoras. Están construyendo un terraplén en medio de peligrosos rellenos de material minero. Mi escalofrío se justifica inmediatamente con sorprendente exactitud. El pueblo que esta arriba debe ser desplazado. Así, los chinos que compraron la tierra (o se la regalaron quien sabe), que son muy bien organizados, van a trasladar a la gente a otro lado. Así como un golpe en el estómago, como un viento de aire helado se me hace claro cómo funciona la liberalización de la economía: la gente son cosas, sin alma ni sentimientos. El fin justifica los medios, la razón instrumental, el tecnicismo economicista lo justifica todo. La gente, la gente de los Andes, territoriales por naturaleza, ligados obligadamente a su tierra, son traspasados de un lugar a otro sin importar el lugar. Solo que sea apto para que viva gente sin muchas pretensiones al trabajo, piensa la empresa.

Sigo el camino y voy pasando tierra desgarrada, rótulos continuos desafiantes y alertas de “Propiedad Privada”. La colonia nunca terminó. La conquista esta aquí, presente y más opresora que nunca, y me pregunto en mi ingenuidad de que propiedad privada estamos hablando, si estos territorios les han pertenecido siempre a las comunidades que viven aquí, a la gente de los Andes.

Pero hoy en este tiempo que nos toca vivir, la tierra se regala, se vende, se utiliza pedazo por pedazo como lomo en una carnicería.

En los rincones de la carretera casuchas grises y feas se muestran al viajante, fantasmas vestidos de buzos deambulan por las calles. Son los mineros, salen de trabajar y a comer en el plato la fatiga del día. Niños corren, saltan, los niños pienso son niños en cualquier lado hasta en la mierda. Qué te parece... me dice mi acompañante. Seguro asustado de mi silencio. No sé digo yo, ¿ la gente...parece... triste? ¿Deprimida? No, digo yo ...acabada.

Llegamos finalmente a la Oroya. Enorme centro refinero de Perú. Aquí se refinan los metales. Los cerros están cubiertos de polvo. La zona cercada parece una zona militar gringa, tiene el mismo falso aspecto pulcro y ordenado, la misma violencia ocultada, más tarde descubro que efectivamente fueron los gringos quienes la construyeron. En la Oroya se miran más casas, pero no aparece cierto un lugar próspero, más bien más movido. Cruce de carreteras, lugar para subir al cielo de las montañas más altas.

La semana pasada me cuentan hubo un paro de los trabajadores, el dueño es ahora un gringo que no quiere pagar lo que por ley debe al Estado, así que sencillamente cerró la refinería dejando a todos en la calle. La gente lo defiende, el gobierno jode y no deja trabajar, la empresa declara que no puede pagar porque si no, deja de ser rentable el oficio y se sabe que no por gusto se invierte dinero.
Pero ahora el cielo se escondió, hace frío, y me vuelvo pequeñita en el otro carro que nos llevará a nuestro destino final por hoy, el pueblo de Huariaca, para no ir de golpe a la ciudad de Pasco, muy alta para mí.

Anochece, no se mira nada pero hay planicie, se sube se sube, en medio de las estrellas lamparitas muy cercanas, una se cae hacia mí, en frente de mis ojos. Anuncian lo que vine a ver.

Después de cenar me voy a mi cuarto en el hotel. En el pueblo están de fiesta. Mañana es el día del campesino. Hay alegría en el aire, hay dicha, la gente me invita a quedarme para la ceremonia final de la fiesta: un baño en agua helada del río a las 5 de mañana. No puedo quedarme pero amaneció con sol, el mercado está lleno de gente que viene para la juerga de los próximos días.

Así que seguimos nuestro viaje. El cielo se vuelve cada vez más azul y transparente, las montañas siguen dominando la escena, poderosas, agua corre por todo lado. Estamos subiendo pero todavía hay árboles, pequeños y verdes milagros de adaptación a estos lugares, últimos vestigios antes de la árida extensión de las alturas. Cuando subimos solo quedan enormes espacios, alpacas que vagan con sus pastores, lagunas de agua azul. Y de lejos el Apu, el jefe de todas las montañas. Es grande y todavía se mira de lejos, está nevado, parece cerca me dicen pero está lejos. Me gusta, inmediatamente me siento atraída, gran guerrero, todavía no has sido tocado pienso, por las garras de los ávidos depredadores. Mi pensamiento me da risa, me encanta el teatro.

Después de dos horas ya llegamos. El Cerro de Pasco. Ciudad minera, gloria minera del país desde hace 400 años. Capital bursátil en su época de apogeo.

Todas las casas son grises, en el aire flota un polvo café, que lo llena todo, nada de verde. Bajamos y con un conocido del lugar empezamos nuestro recorrido por las calles y vías de la ciudad. Mira me dicen, la ciudad se hace y se destruye continuamente según avanza el tajo abierto. El tajo abierto es la forma más destructiva de sacar los minerales de la tierra. Se excava un enorme hoyo, gigantesco y se avanza a lo largo y a lo ancho y en túneles también. Este sistema produce una enorme cantidad de desechos que se van acumulando alrededor formando colinas, túmulos, frágiles valles.

La ciudad debe hacer espacio a la mina, porque la mina crece y crece y mientras tanto se va comiendo todo: plazas, barrios enteros, comisarías, escuelas, calles y callecitas. Lugares donde la historia de los antiguos mineros todavía canta con el viento, sombras de la noche, inestables, listas para desaparecer, eliminar la huella de su existencia, de su humanidad. El oro apremia, y todo se lo come.



Nos acercamos al barrio que desaparecerá, nos acercamos al hoyo voraz. Es todavía peor de lo que imaginaba. Es enorme, grande, las casas están a su alrededor pero en la orilla del cráter está cercado. Propiedad Privada, vedado acercarse. Mis memorias escolares se activan de manera inadvertida, algo familiar se me presenta... claro... el infierno de Dante Alighieri. El poeta florentino se hubiera quedado en Pasco, dibujando su entrada al antro infernal.

Lagunas de color verde atraviesan el valle. Movimiento de camiones excavadores, enormes jeep que cruzan la calle. Y alrededor miles de trabajadores, los buzos de color azul, con uniformes. Veo también muchas mujeres, están afuera comiendo en kioscos, se ríen, como que nada.

Esta es tal vez la sensación más apremiante, la gente se porta como que nada, hay mercado, bullicio, parece una ciudad cualquiera de América latina, pero el hoyo esta hay, y se lo come todo y lo atrae todo. Más tarde entenderé que la relación de la gente con la mina es la de una madre maldita. De ella dependes para vivir, ella te da de comer, te lo da todo o te lo quita todo, la mina invade todos los espacios, no te deja nada. Tu felicidad depende del hoyo y de que siga comiéndose tu trabajo y tu alma.

Gente de los Andes, de diferentes comunidades y localidades, la gente de Pasco está feliz de tener trabajo. Aspira a quedarse cerca de la mina, a ofrecerle sus servicios. Piensan que van a hacer dinero y un día se irán.

En Pasco el nivel de plomo en la sangre es uno de los más altos del mundo. El plomo presente en agua, polvo, comida se deposita especialmente en los tejidos blandos. Se almacena en la grasa sobre todo de los niños que son los más vulnerables. Causa problemas de crecimiento, de comprensión, atrasos físicos y mentales, y no te hace esperar en una larga vida. Aquí se han encontrado niveles de plomos absurdos, tan altos que la Organización Mundial de la Salud perdería su cordura.

Y a pesar de la transparente y cristalina situación del absurdo que lo inunda todo, la gente está aquí, sigue aquí. Vende sus casas y acepta trasladarse más lejos. Ve desaparecer sus recuerdos y su memoria, ve plantar su monumento más querido de un lugar a otro de la ciudad. Siente sin miedo los retumbos siniestros que vienen del suelo. Están acostumbrados que las casa estén rajadas, que algunas hasta se hunden. Partes enteras de la ciudad se están hundiendo.

La empresa minera, con capital nacional e internacional saca zinc, cobre, plomo, y otros minerales preciosos. En esta época de crisis, los recursos no renovables son para quienes los tienen la garantía de negocios seguros, de millones de dólares. Pero sobre todo son la garantía del mantenimiento del sistema globalizado, de que todo siga funcionando a pesar de todo y con renovada energía.

El tajo se abrirá aun más, me explica el chofer, han descubierto más mineral y es posible que se duplique en poco tiempo. El mineral es sacado de la tierra, refinado y dividido y por ultimo llevado al puerto de Callao a través de trenes.

No se puede sacar fotos y las fotos que saco son tomadas con prisa y cierto miedo. Me cuentan historias de periodistas sacados a la fuerza por ellos y delatados por la misma población que no quiere perder la chamba. El equipo de seguridad de la empresa es bien entrenado y se maneja con super carros que vigilan que nadie moleste el trabajo de saqueo.

Un saqueo desmesurado de los recursos no renovables de estas tierras, un saqueo necesario a los hombres y mujeres del planeta que deben seguir esta loca carrera hacia el infinito, hacia el crecimiento continuo, hacia el desarrollo, la modernidad, un saqueo que, en su viaje, enriquece de manera descarada unos pocos afortunados.

Los glaciares a lo lejos me recuerdan donde estamos, qué tierra es esta y pienso en mis hijas, en mis nietos si los tendré. ¿Qué le habremos dejado, que tierra será la que le dejamos en herencia?

Solo vestigios, restos de montañas, lagunas secas y contaminadas, aire lleno de metales. La idea de modernidad justificada por una falsa idea de racionalidad científica nos condujo a esta situación. Los problemas morales del hombre, vivir en comunidad, ser feliz y en equilibrio con su propio entorno aquí se han resquebrajado para hacer lugar a una afanosa, engañosa y desesperada corrida hacia el fin.

Los jóvenes sueñan con Lima, con zapatos de último modelo, con celulares, con equipos de sonidos. Y esto satisface la sensación de estar en el mundo, de hacer parte de algo más grande y bueno porque nuevo y moderno.

El radio saca los programas electorales de candidatos intercalados por una propaganda continua e inexorable de la Empresa. La Empresa les quiere, les ama, les importan ustedes, la empresa es desarrollo, la empresa cuida su ambiente, la empresa le garantiza la vida, la empresa los salva de la pobreza y de un futuro incierto. Mientras nosotros estamos ustedes pueden estar tranquilos.

A la empresa no se le ocurre ayudar al estado en sacar la gente de aquí, en utilizar parte de sus millones para que la gente viva decentemente, trabaje sin estar en una situación de tal inestabilidad, a encontrar soluciones, a establecer límites para garantizar la vida de las personas que viven aquí. A la empresa no se le ocurre dotar los trabajadores de contratos que les permitan jubilarse y pagarse sus gastos médicos después de haber inhalado mierda por años. Ni se le ocurre crear atención especial para los niños afectados por el plomo o clínicas adecuadas para ellos y sus madres. No, porque hay que producir dinero sin afectar la rentabilidad y la productividad.

A la empresa no se le ocurre mejorar las calles, mejorar las casas, ofrecer servicios adecuados, producir parques públicos, hacer la vida más fácil o bonita. No porque no se puede socavar las ganancias: podríamos siempre irnos a otro lado y este país no tiene la capacidad tecnológica de sacar el mineral solo.

A través de información pública y fácil de encontrar es posible ver que: “en el segundo trimestre de 2007 la empresa obtuvo utilidades por US$ 110 millones, lo que significó un incremento de 131 % con relación al mismo período del año 2006”. Así mismo con respeto a una empresa suiza, socia de la misma empresa, es posible alegrarse al saber que: As of 2006, it was Europe's sixth-largest company in terms of turnover [1]. According to The Sunday Times,[2] the company had USD 10.9 billion . Y con más euforia se aprende que durante el 2009 las ventas de la minera se situaron por alrededor de los US$477 millones, reportando un alza del 44% en sus ganancias.



Vamos a comer en un hotel del centro (¿cual centro?) El lugar está repleto, se nota que es fin de mes, hay muchos funcionarios peruanos, secretarias, empleados de la empresa. Se respira un aire de clase media. Casi se me olvida lo que está afuera, pido una trucha. Me explican que aquí se come comida de todo lado, porque no existe una identidad propia del lugar dada la heterogeneidad de las personas que habitan Pasco. El pollo asado es un plato de elite.

Aquí no crece nada todo hay que traerlo de afuera y los precios no son nada baratos.
Terminamos de comer y por mi sorpresa descubro que existe un estadio, juegan equipos de los alrededores, de lejos siempre el tajo que hace de fondo a los jóvenes jugadores que con alegría le dan a la pelota.

Una última visita al barrio antiguo para sacar unas de las últimas fotos que recordaran este lugar y las personas que los habitaron: el próximo año ya nada de esto existirá, la mina ha comprado todo y ha empezado los trabajos de demolición. Ruinas de cuando la mina era otra cosa, tiempos gloriosos de prosperidad de la ciudad, añorados por muchos. Las casas son de estilo colonial con sus balcones de madera, la plazuela oval, con antiguas tiendas que todavía enseñan sus letreros con promesas de servicios rápidos, eficientes y baratos. Lámparas antiguas que un tiempo alumbraron estos rincones, torcidas por la incuria y el viento.

¿Como será vivir en un lugar en el cual uno no puede volver a ver la plaza donde un día lejano le declararon amor eterno, donde le dieron el primer beso, la casa donde se hizo el amor por primera vez?.¿La plaza donde se jugó de niño, la plaza donde se jode, donde se grita, donde uno se esconde del papá bravo y enojado porque esta vez, si la hizo fea. La calle donde se apostó con los amigos que esta mamacita rica me va a decir que si, para después tener que pagar porque no nos hizo caso?

¿Como será vivir en un lugar donde los recuerdos y el propio pasado son comidos sin piedad, sin reparo, donde el alma de un pueblo agoniza?

Nosotros los europeos, tan pegados a nuestras plazas turísticas, a nuestras calles... y aquí no existe respeto y máquinas excavadoras van hurgando las entrañas de la tierra hasta el fondo.

El sol se va, el día se termina, las actividades empiezan a decaer entra la noche en Pasco y con ella un frío de la gran puta.

La temperatura llega a bajo cero y aquí la gente no tiene ningún sistema de calefacción, están acostumbrados, es clima de machos.

El dueño del hotel sabiéndome sola y fatigada por la altura me trae un té de coca para sostenerme, me regala un jarrón lleno de riquísima agüita caliente y le estoy infinitamente agradecida.

Me hundo en mi cama abrigada hasta de más y me duermo al fin.

Al día siguiente me voy a desayunar a un café de la plaza de Comercio. Me doy cuenta después que en cada esquina hay mujeres y niños con jarrones de plástico esperando. Pregunto qué es lo que esperan. Agua se me dice. Un camión cisterna pasa todas las mañanas y distribuye lo que será el agua para toda la familia, para todo el día, para todo uso.

Mientras esperan los niños juegan y se pelean y las mamás les regañan sin mucha convicción. Pregunto cómo es posible que en un lugar con tanta agua la gente tenga tan poca. La mina gasta 3000 litros de agua por segundo. Y acaparra toda el agua de la zona. Lo que sobra lo que queda es para la gente. Cuando hay tan poquita agua es la mujer generalmente la que decide como usarla y hace milagros para satisfacer las necesidades básicas de todos, privilegiando el uso para tomar, cocinar, y por ultimo lavarse.

Aquí no hay despilfarro ni duchas de horas, pienso en mi hija adolescente.

Al día siguiente dejo el Cerro. Hay una actividad para el día del campesino en Quina una comunidad a una hora de aquí. Es la reunión de la federación de comunidades Campesinas de Pasco. Los temas van a ser seguridad alimentaria, riesgos de las minerías, sostenibilidad ambiental, cambio climático. El salón esta casi lleno comparto comida, sopa verde, una sopa de hierbas de papas y después de una ceremonia a la Pacha Mama (la madre tierra) empiezan las charlas. Me siento bien aquí, hay sol y me siento feliz de haber salido de Pasco. Una mujer me pregunta si me he dado cuenta de que la mina se está comiendo las casas, y con aire resignado me dice que aquí también donde nosotros estamos hay una mina cercana, y que posiblemente los túneles los tenemos bajo los pies. Así es la vida con la mina, es una vida de hoyos, túneles, inestabilidad terrícola, movimientos que rompen el silencio de los bosques, actividad frenética bajo el cielo de los Andes, bajo los pies y los corazones de la gente.

En increíble que existan quienes se empecinan en llamar racional este modelo económico, un modelo que no ofrece autonomía, equilibrio, tranquilidad, un sistema que reproduce sin cesar dependencia, inestabilidad, angustia. Un sistema que vende por desarrollo y lucha a la pobreza actividades que sirven para mantener un sistema global en crisis. Los gobiernos locales se jactan de modernizar el país cuando para ellos es una maravilla que haya quienes se encarguen de los más excluidos de la sociedad ofreciéndole trabajos precarios y un plato de comida.

Pregunto como son los turnos de la mina, de 12 horas me contestan. Y no se puede reclamar sino te sacan, hay millares de gente que quiere trabajar. Y después de un tiempo los hombres se enferman de los pulmones pero no te pagan las medicinas.

Descubro que los trabajadores están sujetos a los avatares del precio de los metales y minerales, en efecto en algunas ocasiones los trabajos a tajo abierto de la mina de Pasco se interrumpieron y muchas personas quedaron en la calle.

Me voy, abrazo la gente que con su calidez, cariño y afecto ha calentado mi alma encogida, me enfrento a la carretera de nuevo, al paisaje andino que me saluda con un cielo espectacular.

La palabra se opone al silencio, a la indiferencia de la nada, el silencio oculta, oprime, defiende la injusticia, término que hemos perdido en el camino.

La palabra hace aparecer lo que está escondido, lo que esta velado, lo que no queremos saber, la palabra le da presencia en la escena a estos miles de hombres y mujeres que a la sombra de las montañas siguen viviendo, amando, esperando. Esta es su palabra, esta es su historia.


Barbara Trentavizi, antropóloga italiana residente en Guatemala, autora del libro 'Itinerario del Movimiento Indígena Latinoamericano: la Cumbre de Puno'.

Fuente: Alainet
Imágenes: Google/Internet

jueves, junio 24, 2010

¿Y los pobres contaminados?



En el país de las maravillas (o sea el Perú) debe existir necesariamente una ciudad o región que sea el ejemplo de aberración, donde todos se hacen de la vista gorda, en especial las autoridades, donde nadie reclama nada, por que está mas aceitado que mecánico de pueblo joven, donde por contaminar tu ser y la de tus hijos te dan como único pago un cilindro vacío, o, donde más de un "candidato" resucitó tras una hibernación forzada, dejando que la población se olvide de sus denuncias y malos manejos de las arcas de la población, y precisamente esa región parece ser nuestro tan vapuleado Cerro de Pasco. Decimos esto por la siguiente razón, hace poco mas de una semana se dio a conocer la venta de los relaves de Quiulacocha donde suponemos existe una alta ley de minerales por recuperar, ahora bien, quienes se verán beneficiados por esta venta y quienes serán los eternamente postergados, suponemos que el estado será el mayor beneficiado, pero, cuanto ira a parar en el bienestar de los pobladores de Champamarca, Quiulacocha, Buenos Aires, Paragsha, etc., donde se encontró que los niños y adultos tienen mas plomo que sangre en sus venas?

Y decimos eternamente postergados porque no se si muchos conocerán, a la muerte del dueño de la minera volcán, Roberto Letts Colmenares, a la postre, el mayor contaminador de la vida de los pasqueños, una "pequeña" parte de su fortuna, es decir su valiosa colección de antigüedades, huacos, pinturas, joyas, más de 700 piezas prehispánicas de oro, una de las más valiosas del Perú, muchas de ellas suponemos pertenecieron a la cultura de los Yaros o Pumpush , fueron donados al museo privado del banco central de reserva, acaso no hubiera sido mejor subastarlo y con las ventas construir un hospital dedicado a la recuperación de los afectados por la contaminación minera, o sea, con tanto dinero que le dio las tierras mineras no tuvo la mínima inteligencia de por lo menos crear un fondo que ayudará a la pobre población minera, que tanto exploró y le dio toda esa riqueza. Esa hubiera sido una obra por la cual por lo menos los pasqueños podríamos recordar gratamente a bobyy letts, en fin.

Ahora bien, no solo la minería contribuye a contaminar a los pobladores , también lo están haciendo las dizque autoridades, en este caso los del Municipio Provincial, donde al ya tristemente recordado Tito, se le ocurrió otorgar un permiso a la minera para que abra una puerta en plena vía de alto transito para que por allí transiten camiones de alto tonelaje trasladando minerales, poniendo en riesgo la vida de los conductores que tiene que hacer malabares para sortear a los camiones que aparecen de improviso, además dejando tras de si regados piedras y rocas que se caen de los atiborrados camiones, o el caso de la autorización para que la minera deposite sus desmontes en el sector 1° del asentamiento Tupac Amaru donde por mas reclamo que hacen los vecinos el nuevo alcalde ni se da por enterado, es decir nadie reclama por los mas pobres, o se estará esperando una nueva evaluación de la sangre de los niños de esta zona para enterarnos que ya rebasaron largamente los niveles de plomo en sangre.

José Peña

Fuente: Correo (23.Junio.2010)
Imagen: Milagros Salazar/IPS

lunes, marzo 01, 2010

Población de Cerro de Pasco puede organizar protestas por demora en reubicación



Distintas organizaciones sociales de Cerro de Pasco podrían coordinar un paro regional debido al nulo interés del gobierno por reubicar la ciudad, afectada por la minería a atajo abierto.

Así lo advirtió la congresista Gloria Ramos, quien a través de la CNR señaló que el proceso se desarrolla a paso muy lento, causando el comprensible malestar entre los habitantes de la zona.

La parlamentaria recordó que el reglamento de la ley que dispone la reubicación debió ser aprobado a 60 días de la promulgación de la norma. Sin embargo, esto no se dio sino a comienzos del año en curso; incluso, el documento adolece de vacíos, en particular en el tema del financiamiento requerido.

Detalló que el 22 de febrero se celebró una reunión de la comisión intersectorial y se pactó la conformación de comisiones para levantar el plan correspondiente. Además, se conformaron las comisiones que verán los temas de salud y la contaminación ambiental.

En ese contexto, la legisladora consideró que no hay mayor voluntad del Ejecutivo para concretar la reubicación de la urbe; prueba de ello es que se asignan responsabilidades puntuales a los ministerios, pero no los recursos económicos.

Agregó que urge un equipo técnico especializado que elabore de manera prioritaria los términos de referencia dirigidos a priorizar los estudios de ubicación del lugar donde se levantará la nueva Cerro de Pasco.

"No hemos sido escuchados. Por eso le pediremos una nueva reunión al premier (Javier Velásquez Quesquén); este tema es responsabilidad de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM)", puntualizó.

Cerro de Pasco está afectada desde 1971 por la explotación a tajo abierto de reservas de minerales de plomo, plata y zinc; primero, por la Cerro de Pasco Corporation y luego, por Centromín y Volcán S.A.A.

Estudios elaborados por el Ministerio de Salud revelaron que un 89.2% de los niños y las madres gestantes de los poblados de Quiulacicha y Champamarca presentan prevalencia de plomo en la sangre en un 89.2%, de los cuales un 22% está en situación de grave riesgo.

De igual manera, se ha establecido que los suelos de ambas localidades presentan contaminación por metales tóxicos como arsénico, plomo y manganeso, además de cobre y zinc, con niveles muy por encima de los máximos establecidos por el Ministerio de Medio Ambiente y Fauna de Québec (Canadá).


Fuente: CNR Lima, 28/02/2010
Imagen: Google/Internet

viernes, agosto 28, 2009

Mina se traga una ciudad



Cerro de Pasco, ubicado en el céntrico departamento de Pasco, nació como pueblo minero hace más de cuatro siglos y, tal como van las cosas, morirá como pueblo minero.

El gobierno peruano ha aprobado un plan para trasladar esta ciudad de unos 70,000 habitantes debido a la expansión de una mina de tajo abierto, que es además responsable de graves problemas de salud y daños al medio ambiente. Será la primera vez que un gobierno reubique una ciudad de ese tamaño en América Latina.

La contaminación y los riesgos a la salud y el medio ambiente —que son evidentes— no harán más que empeorar cuando Volcan Compañía Minera, una de las principales productoras de minerales del Perú, avance en su plan de expansión que literalmente se tragará el centro histórico de la ciudad, destruyendo edificios, para extraer las reservas de plomo y zinc que yacen en su subsuelo.

El tajo de zinc domina esta lóbrega ciudad andina —una de las más altas del mundo— en todo sentido: económicamente, en salud y lo más visible, geográficamente.

Esta mina, que Volcan lleva operando una década, es un tajo de 1.8 km en el centro de la ciudad. Las viviendas dañadas y tambaleantes, con sus paredes cuarteadas por las explosiones subterráneas en la mina a las 11 am y 3 pm de lunes a sábado, se alinean en los bordes del tajo, en algunos puntos separadas de éste sólo por una malla de alambre. Los niños que juegan al lado de los residuos del mineral tienen plomo en la sangre en niveles superiores a los límites internacionales. El agua es escasa y sólo está disponible unas pocas horas al día para los residentes.

Expansión de la producción
En la primera mitad de este año, Volcan extrajo más de 51,700 TM de zinc, convirtiéndose en uno de los principales productores del país de este mineral.

Pero la empresa está pensando en el futuro. Su “Plan L” incrementará el área de la mina en 11.4 Ha, lo cual absorberá el céntrico distrito de Chaupimarca, obligando al menos a 5,000 personas a abandonar el lugar. Un estudio del Centro de Control de Enfermedades de EEUU realizado en el 2007 encontró que 42% de los niños locales tienen niveles de plomo en la sangre que superan el límite aceptable por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 10 microgramos por decilitro de sangre.

Cerro de Pasco es una ciudad creada por accidente, que nunca se pensó para habitación urbana. La actividad minera aquí data del siglo XVI, cuando los incas extraían metales preciosos, y luego fue ampliada por los españoles en el siglo XVI, quienes le dieron el nombre de Ciudad Real de Minas. La empresa minera estadunidense Cerro de Pasco Corporation empezó a producir mineral a principios del siglo XX, pero a fines de los años 60 fue expropiada por el gobierno militar (1968-80). En 1999 Volcan adquirió la mina a la desaparecida empresa estatal Centromin Perú.

La minería industrializada ha dejado una marca indeleble en esta ciudad. Los campesinos locales se quejan de que las aguas y los pastos contaminados matan su ganado, que se alimenta en los alrededores de los lagos oxidados, desechos de esta mina multimillonaria.

La primera en irse
Quiulacocha, comunidad campesina de criadores de ovejas y alpacas, cuyos animales se alimentan al lado de los relaves de color anaranjado brillante, es uno de los lugares más afectados en la zona.

Según un estudio del 2005 del Centro de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud de Pasco (CENSOPAS), más del 89% de los niños de la comunidad tienen niveles de plomo en la sangre superiores a los estándares de la OMS. La investigación encontró igualmente elevados niveles de otros metales en la sangre.

El traslado, que se prevé tomará una década, comenzará seguramente con Quiulacocha.

“Este es el lugar donde hemos vivido desde siempre”, dijo Leonardo Santiago Rojas, presidente de la comunidad. “Pero ya no podemos. Estamos totalmente intoxicados por los metales, plomo, arsénico”.

La contaminación y el daño a la salud causados por las minas cercanas no son nada nuevo en el Perú. Viajando por la Carretera Central, la principal vía de acceso a la sierra central, está La Oroya, donde una fundición polimetálica, la principal empleadora de la localidad, es responsable por peligrosas prácticas ambientales. Diversos estudios han revelado que 99% de los niños en la parte antigua de La Oroya tienen niveles de plomo en la sangre que superan los límites de la OMS. Niveles de plomo elevados en la sangre producen problemas de aprendizaje y daño neurológico. Los niños enfrentan un riesgo especial porque sus cuerpos absorben el plomo más rápido que los adultos.

En el departamento de Junín, que también forma parte del cinturón minero andino, la empresa estatal china Chinalco tiene previsto financiar el traslado de unos 5,000 residentes de la localidad de Morococha antes que inicie en el 2012 las operaciones en su mina cuprífera de US$2.5 millardos, una de las más grandes del país.

Pero el plan de expansión de Volcan tiene más importancia que la población. En diciembre el Congreso peruano promulgó una ley para reubicar a los residentes a más de 30 km de distancia, pero después que el gobierno ya había aprobado el proyecto de expansión.

Ahora la pregunta es: ¿quién pagará el traslado, cuyo estudio se estima en 8 millones de soles (US$2.7 millones)? A principios de este año, el presidente regional de Pasco, Félix Rivera Serrano, señaló que la reubicación demandaría una inversión de 1,500 millones de soles ($500 millones).

“El Estado tiene una deuda histórica con Pasco”, dijo Dimas Peña Armas, presidente de la Asociación de Comerciantes e Inquilinos de Cerro de Pasco Afectados por la Expansión Minera (ACICPAEM). “Nunca ha invertido en esta zona minera directamente”.

“Casi toda la población de Quiulacocha vive así, contaminada”, manifestó Dionisio Travesano Atencio, residente de Quiulacocha, quien tiene un pequeño taller mecánico. “Siempre dicen ‘Les vamos a trasladar, les vamos a trasladar’, pero nada se ha hecho”.

A principios de este año, el gobierno creó una comisión multisectorial compuesta por miembros de las comunidades locales y funcionarios de los ministerios de Salud y del Ambiente. Pero el lugar de la reubicación ni siquiera ha sido establecido.

Mientras la empresa presiona por la implementación de su plan, las casas cerca de la boca del tajo están consideradas ya inhabitables. Pero algunos no quieren abandonar la ciudad.

“Nosotros vivimos de los mineros”, dijo una pobladora de Cerro de Pasco quien no quiso dar su nombre.

“Si vamos a otro sitio, ¿de qué vamos a vivir?”, dijo esta madre de cuatro niños que vende dulces de coco y jugo de caña.

Para Percy Suárez Minaya, presidente del Frente Cívico de Defensa de Cerro de Pasco, “no es posible continuar viviendo en esta condición. Hay necesidad urgente. Es un crimen vivir acá”.


Fuente: FundaciónPachamama
Imagen: Google/Internet

Nota Relacionada:
- Expanding base metal mine to destroy city center with no plan in sight for population´s relocation

jueves, julio 02, 2009

Chefs se unen por los niños de Cerro de Pasco



Prestigiosos chefs de los hoteles del Perú pondrán toda su experiencia y presentarán un exquisito festival gastronómico, el domingo 26 de julio a partir de las 11 de la mañana en el patio principal de la Fortaleza Real Felipe.

Esta vez con Cerro de Pasco, la Academia de Chefs de Hoteles del Perú conformada por renombrados Chefs de hoteles 5 estrellas de nuestro país, realizará el próximo domingo 26 de julio un Gran Festival Gastronómico a beneficio de niños contaminados con plomo en sangre.

En esta oportunidad la Asociación de Chefs estará apoyando a los niños de la ciudad de Cerro de Pasco. "El plomo es un metal que no debe estar en el organismo humano, sin embargo debido a la actividad minera que se desarrolla en el corazón de la ciudad, se produce este envenenamiento masivo en la salud de las personas y el medio ambiente, refirió Felix Picasso Chef del JW Marriott Hotel Lima y Presidente de la Asociación".

Parar tal efecto, la Asociación de Chefs de Hoteles del Perú tiene pensado preparar un Festival Gastronómico con estaciones vivas consistente en platos peruanos que serán presentados en el patio de la Fortaleza del Real Felipe, el dinero recaudado será donado en favor de los niños de las localidades Quiulacoccha, Champamarca, Paragsha y Yanacancha con la finalidad de brindarles una mejor calidad de vida.

Prestigiosos Chefs de la talla de Jacques Benoit, Javier Morante, Reto Steinemann, Pablo Humbser, Teddy Bouroncle, Renzo Bejar, Adolfo Perret, Javier Valdez, José Montes, Olga Alvaro, Francesco Manzone, Luis Felipe Campos, Renzo Bejar, Gonzalo Ferrand, José Lujan, Rafael López Aliaga, Edwin Solis y Felix Picasso pondrán toda su experiencia y presentaran un exquisito festival gastronómico, donde los presentes degustarán y departieran en una amena reunión.

El evento a realizarse el domingo 26 de julio a partir de las 11 de la mañana en el patio principal de la Fortaleza Real Felipe, pretende congregar a cerca de 3,000 personas quienes podrán disfrutar con su familia y contribuir con su colaboración a esta noble causa.

Fuente: RPP
Imagen: Google/Internet

miércoles, junio 10, 2009

Cuando el cinismo socava las entrañas de un pueblo



Las empresas mineras que operan en Pasco deben hacer frente a la contaminación de los suelos como consecuencia de las actividades extractivas que se realizan en la zona desde hace más de 350 años.

De ahí que la contaminación por plomo que muestran los niños de Cerro de Pasco, La Oroya y otras ciudades de la región, no necesariamente es consecuencia de las mineras que trabajan en la zona, aunque son las obligadas a aplicar Programas de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) para superar el problema y ‘limpiar’ el aire de forma que se establezca un equilibrio que permita proteger la salud de los pobladores y crear un ambiente de vida sana.

La situación se agravó en años anteriores debido a las invasiones en zonas cerradas calificadas como pasivos mineros y en zonas de suelos con intenso afloramiento de óxidos naturales, no aptas para albergar asentamientos humanos; y se agudizó con la construcción de viviendas con tierras y rocas con óxido.

A lo anterior se suma la falta de higiene, en muchos casos por falta de instalaciones de agua y desagüe; la deficiente nutrición y la a veces inoportuna asistencia médica.


Lo anterior fue expuesto por Luis Pariona Arana, jefe de Relaciones Públicas de la empresa minera Volcan S.A., quien concluyó su exposición señalando que “más que un problema de contaminación, Cerro de Pasco enfrenta un problema de exposición (al plomo)”.

El funcionario participó este Lunes 8, en la tercera sesión del grupo de trabajo sobre ‘Contaminación de niños con plomo en la sangre’, que coordina la congresista Gloria Ramos, y en la que intervinieron representantes de diversas mineras que operan en la zona.

Definitivamente estamos ante un caso de cinismo de los señores de la 'Volcan', quienes pretenden hacer creer a la opinión publica y a la historia, que los culpables de 'exponerse' al plomo y la contaminación en general, son los mismos 'pobladores' de la ciudad, los que 'invadieron' sus predios, los pasivos mineros que datan desde hace 4 siglos; es decir que ‘no son de ellos’. El descaro va al extremo, al sostener que "no existen niños ni madres envenenadas y que hasta ahora no existe ni un solo caso de muerte por plomo".

Dicha empresa, representados por Pariona y en su afán de no responsabilizarse de nada, pretenden desacreditar al periodismo local y nacional, cuando informan de sus actividades mineras, con el consiguiente agravio al medio ambiente y en desmedro de la salud de la población.

Fuente: LaRepública / RadioPasco
Imágen: Google/Internet

miércoles, mayo 06, 2009

Comisión parlamentaria evaluará contaminación de Plomo en niños



Ante la gravedad del impacto en la salud por el exceso de plomo en la sangre de niños de Cerro de Pasco, La Oroya, el Callao y otras zonas del país generado por la contaminación de la actividad minero-metalúrgica, la Comisión de Salud del Congreso de la República aprobó la conformación del 'Grupo de Plomo en Sangre'.

Esta agrupación está conformada por los congresistas Gloria Ramos Prudencio como presidenta, y los legisladores Margarita Sucari Cari, José Macedo Sánchez, Hilaria Supa Huamán e Hilda Guevara Gómez.

Ramos Prudencio indicó que los citados parlamentarios tendrán como labor primordial elaborar un diagnóstico e identificar la labor que realiza el Estado (Ejecutivo y Legislativo), las organizaciones e instituciones de la sociedad y las empresas para enfrentar el problema.

Finalmente, agregó, deberán arribar a conclusiones, propuestas de política y levantar un plan concertado de acciones.

Para ello se ha planificado realizar reuniones de trabajo, una invitando a instituciones del Estado involucradas, otra invitando a los actores sociales afectados y a las ONG que acompañan la problemática con propuestas, y la tercera a las empresas generadoras del problema.

El objetivo es que se disponga de un diagnóstico del problema para que luego el grupo de trabajo pueda proponer políticas de Estado, un plan de acción concertado e iniciativas legislativas, previo intercambio de aportes con los actores invitados.


Fuente: RadioNacional